viernes, 7 de abril de 2017

Las Directivas de Defensa Nacional de España


Si la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional es el documento más importante en cuanto a la definición,  proyección y planeamiento de la defensa en España, la Directiva de Defensa Nacional (en adelante DDN) le sigue en importancia. Se trata, con este documento, de establecer las líneas maestras de actuación, así como los objetivos que se persiguen desde el Gobierno en materia de defensa, y que serán llevados a cabo por el Ministerio competente.
Desde 1980 se han sucedido diferentes DDN[1], una por legislatura salvo la V (1993-1996) en la que estuvo vigente la de 1992,  y éstas siempre han incluido entre sus objetivos “la mejora de la estructura orgánica y funcional del Ministerio de Defensa y la modernización de nuestras Fuerzas Armadas, amén de haber orientado la política exterior española hacia la plena incorporación a las organizaciones occidentales de seguridad y defensa[2]”. Lógicamente, cada momento histórico genera sus propios conflictos e hitos en materia de seguridad que serán reflejados convenientemente en las diferentes DDN; la adaptación, por tanto, es clave y esto ha sido posible, también, gracias a las tres leyes orgánicas aprobadas desde 1980[3]. Pero la caída del Muro de Berlín y el final de la denominada Guerra Fría modifica tanto el contenido como los objetivos de éstas. Así, la DDN de 1992 contempla una nueva realidad de la seguridad internacional donde la rivalidad Este-Oeste ya ha desaparecido, basada en la mayor participación en las estructuras de defensa colectiva y un mayor dinamismo en los esfuerzos internacionales de solución de los conflictos internacionales, ya sean interestatales o regionales, pero que pueden afectar a la seguridad global tales como los de la época en África, Oriente Medio, los Balcanes y Golfo Pérsico. De esta forma se incorpora a este tipo de documentos las misiones de paz y ayuda humanitaria, y especialmente relevante es la incorporación de nuevas amenazas, como la del terrorismo, a raíz de los sucesos del 11-S en Nueva York, incidiendo en una cooperación integral de los estados desde los puntos de vista policial, judicial, militar y de inteligencia en un escenario estratégico globalizado. También la de 1992 es la primera Directiva que recoge todo el acervo europeo en virtud de nuestra pertenencia, desde 1986, a las instituciones europeas; no en vano la acción exterior de la UE reflejada en su Política Común de Seguridad y Defensa (en adelante PCSD), que compartimos plenamente, tiene como principios la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, la democracia, el estado de derecho, la igualdad, la solidaridad entre los hombres y los pueblos y naciones del mundo, el respeto del Derecho Internacional y en particular de los principios contenidos en la Carta de Naciones Unidas (en adelante ONU), la cooperación y  el multilateralismo, del que hablaremos en un capítulo aparte. Llevar a cualquier parte del mundo estos principios es tarea de la UE, a través de la PCSD, y debe formar parte de nuestro ideario en materia de Defensa. Naturalmente nuestro ordenamiento jurídico, así como nuestras directivas y estrategias, está en consonancia con la política adoptada y desarrollada por las organizaciones internacionales a las que pertenecemos.  Además, la de 1992 es la primera de las Directivas que deja de tener carácter reservado.
Otra consideración en la redacción de  las Directivas de 2008 y 2012  es la aprobación en 2005 de la Ley Orgánica 5/2005, de Defensa Nacional, que establece con claridad en su artículo 6.3.a) que será el Presidente del Gobierno el que formule la DDN “.../...en la que se establecerán las líneas generales de la política de defensa y las directrices para su desarrollo”. Tampoco debe dejar de advertirse que entre la DDN08 y la DDN12 se aprueba la Estrategia Española de Seguridad en 2011, la primera de estas características en España, y cuyo objetivo era garantizar la seguridad del Estado y de los ciudadanos, basándose en el análisis de los intereses españoles, el estudio de las amenazas y riesgos que afectan a España. Sugiere  unas líneas de acción para responder a éstos,  enmarcados en una dimensión nacional,  europea y global, incluyendo esta concepción integral de seguridad  nuevas amenazas en el campo de la economía, la energía o la ciberseguridad.
Y un último dato a tener en cuenta, grosso modo, antes de afrontar la comparación de ambas Directivas, es que la de 2008 se realiza bajo un gobierno progresista, con José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente del Gobierno, y la de 2012 con las premisas de un gobierno conservador, con Mariano Rajoy como Presidente.  Si bien cada administración otorga importancia a determinados elementos que se reflejan en la Directiva, debemos resaltar el hecho de que sea la Presidencia del Gobierno quien ostente la dirección de la política de defensa, la determinación de los objetivos y la formulación de los instrumentos ejecutivos para su consecución, tal y como se diseño en  Ley Orgánica 5/2005. La de 2012 es la última DDN aprobada en España, donde se incorporan el nuevo concepto estratégico de la OTAN, aprobado en 2010, aunque debemos esperar que, si la situación política lo permite, se apruebe una nueva en 2017.

Hablamos, por tanto, cuando nos referimos a las Directivas de Defensa Nacional, de documentos de ámbito estatal, cuyo objeto es establecer las líneas generales de la política de defensa y las directrices para su desarrollo con el fin de garantizar la defensa de España, colaborar con la seguridad de los españoles y contribuir a preservar la paz y seguridad internacionales.

De modo resumido, podemos decir que la aprobación de la DDN08 vino precedida por una gran transformación del escenario estratégico mundial con nuevos riesgos, nuevas amenazas multidimensionales y nuevas crisis regionales que exigían la atención de la comunidad internacional en un ejercicio permanente de multilateralismo. Estos nuevos contextos obligan a los estados a incrementar la cooperación entre países y, a raíz del 11S, el control de armamentos y el terrorismo transnacional, sin dejar de observar la combinación de éstos con el crimen organizado y los denominados estados fallidos.

También conviene recordar que en el periodo que va entre ambas Directivas que hoy estudiamos, los efectos de la crisis económica internacional se agudizaron hasta alcanzar límites de bancarrota para varios estados. Además, junto a la frontera Sur de la UE, es decir España, Italia y Grecia, surgen diferentes revueltas en el Magreb y Oriente Medio que con el nombre de primavera árabe modifica radicalmente el escenario político y estratégico de la región, afectando al resto del mundo, especialmente a la UE en general y a España en particular.

Durante el primer semestre de 2010 España asume la presidencia de la UE y se esfuerza, sobre todo, en asegurar la estabilidad de la región mediterránea que afecta de lleno a su frontera Sur. Por otro lado en 2011 se aprueba la Estrategia Española de Seguridad, al final del mandato de Rodríguez Zapatero y con un gobierno muy debilitado  por los efectos que sobre la población tiene la crisis económica. 

Por último y para terminar de encuadrar el contexto, podemos decir que la DDN08 dispone de 6 apartados distribuidos en 14 páginas (Introducción, Planteamientos Estratégicos, Objeto, Líneas generales de actuación, Directrices y Disposiciones Finales); la DDN12 es un formato más reducido de 5 apartados (Introducción, Evolución del panorama estratégico y su repercusión para España, Objetivos de la política de defensa, Directrices y una Disposición Final) y 9 páginas.

Principios Generales DDN08
Principios Generales DDN12
Consecuente con la aprobación de la Ley Orgánica 5/2005, de Defensa Nacional. El Presidente del Gobierno dirige la política de Defensa y la determinación de sus objetivos. Enfoque integral de la Defensa. Analiza riesgos, amenazas y vulnerabilidades y las causas que la producen, establece marcos de actuación y proporciona respuesta integral, obviado la situación de crisis económica que ya estaba presente en buena parte del mundo. Esta Directiva está en consonancia con las establecidas en OTAN, UE y ONU avanzando en la Defensa Colectiva y la Seguridad Compartida. Consecuencia de esta Directiva se aprueba en 2011 la Estrategia Española de Seguridad (EES11). Las FAS son instrumento esencial de la acción exterior del Estado.
Los cambios experimentados en el ámbito de la seguridad justifican esta nueva DDN12, sobre todo en nuestro entorno más inmediato. La crisis económica supone una amenaza cierta a nuestra seguridad. Defensa responsable. Optimización de recursos. Solidaridad y lealtad con las alianzas que mantiene nuestro país, especialmente reseñadas en la OTAN, UE y ONU. La mejor aportación que puede hacer España al entorno de la seguridad global es su propia fortaleza, analizando los riesgos, amenazas y vulnerabilidades para la primera mitad del siglo XXI. Se establece la disuasión frente a posibles riesgos como función principal de la Directiva. Se enfatiza más la importancia de la industria española de defensa.

ESCENARIOS ESTRATÉGICOS y ADVERSARIOS IDENTIFICADOS.
La DDN08 describe un escenario complejo y larvado de peligrosidad, donde solo la combinación de diplomacia, política, cooperación, economía y  defensa puede detener los conflictos regionales de impacto global. Los actores públicos y privados, gubernamentales y no-gubernamentales junto a los factores étnicos y religiosos determinan unos escenarios de riesgos y adversarios perfectamente identificados, siendo éstos el terrorismo, el crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva, los estados fallidos, los conflictos regionales, la lucha por los recursos básicos, el cambio climático y el ciberespacio (coincidente con el catálogo de riesgos y amenazas de la UE[4]). El escenario es multidimensional por el creciente aumento de los actores, además de globalizado y sin solución definitiva en el horizonte, lo que condiciona el proceso sine die ya que éste puede volver a reiniciarse en cualquier momento.  La seguridad y la defensa, por tanto, son competencias que el Estado debe garantizar con una política inclusiva e integradora manejando los instrumentos que y la hemos definido anteriormente. Tal y como dice la propia DDN08:“.../... exige un enfoque multidisciplinar y una actuación integral del conjunto de las administraciones públicas competentes y la confluencia de instrumentos civiles y militares, públicos y privados[5]”.

En este panorama conflictual, los escenarios en los que se mueven las grandes decisiones estratégicas son el Mediterráneo, Iberoamérica, el África Subsahariana, Sahel, Oriente Medio y la región Asia-Pacífico. Nuestra seguridad está ligada a la seguridad de estas zonas, especialmente el área mediterránea en tanto en cuanto es frontera sur de la UE; la continuación de las políticas de vecindad y de cooperación regional permite que España disponga de relativa calma, además de un adecuado suministro de materias primas y energía. Así mismo España es el puente natural[6] de Europa (y la UE) con Iberoamérica; además del multilateralismo concreto, que impregna toda la Directiva, se explicita una mayor cooperación bilateral y regional en materia de defensa con los estados iberoamericanos. Y por último, se hace necesaria la estabilización regional de diferentes zonas del África Subsahariana[7] y de Asia-Pacífico[8].

Se explicita, con la misma importancia, la necesidad de que nuestras FAS mantengan una adecuada defensa de España, en cuanto a las capacidades militares se refiere, pero también que sean partícipes de la salvaguarda de nuestro estado en cuanto a situaciones de emergencia, riesgo y catástrofes se refiere, incorporando a este concepto el acceso a la alimentación, la energía, el agua o el cambio climático[9].

La DDN12 se aprueba en agosto y mantiene, básicamente, los mismos conceptos y constantes vitales que la de 2008, aunque motivado por el cambio en el escenario estratégico incorpora importantes novedades en un contexto económico todavía más adverso y con un cambio de signo político en el gobierno. Con una marcada vocación atlántica, apuesta por la continuidad de una alianza fuerte con Estados Unidos para mantener a raya los riesgos y amenazas globales y declara que la OTAN “.../... permanece como el vínculo de seguridad y defensa colectiva más apropiado para España[10]”. 

Para la Directiva, en el actual escenario estratégico predomina una amenaza de carácter híbrido, mezcla de conflictos convencionales con los nuevos asimétricos, incorporando el ciberespacio a los tradicionales escenarios de Tierra, Mar y Aire[11]. Esta directiva otorga una relevante importancia a la crisis económica como factor desestabilizador en las relaciones humanas dentro de los estados que sufran sus consecuencias al no poder garantizar la cobertura necesaria del acceso a los recursos básicos por parte de la población.  Los escenarios que la Directiva tiene en cuenta son prácticamente los mismos que la de 2008: Mediterráneo en general, pero especialmente los estados de la primavera árabe en el Magreb y Masreq, Oriente Medio, Sahel, Iberoamérica, Golfo de Guinea y África Subsahariana. Especialmente importante, desde mi punto de vista,  es la vinculación de la seguridad de España a la plena estabilidad del mediterráneo que solo podrá conseguirse controlando la insurgencia del Sahel, los tráficos ilícitos de Iberoamérica y Golfo de Guinea y el acceso de los Agentes No Estatales Violentos y el crimen organizado a los estados africanos y asiáticos más débiles, lo que debe controlarse con un una adecuada relación de colaboración y control “.../... con los países de ambas orillas[12]”, entendidas las orillas tanto del atlántico como del pacífico. Desde una concepción generalista, la Directiva explicita que España debe estar preparada para contraponer los riesgos globales en “.../... un mundo en el que la interconexión, la calidad y velocidad de la información, la gestión telemática de las transacciones, la libertad de los movimientos y de intercambios comerciales, cuyos beneficios son tan evidentes para la sociedad, no configuren un escenario en el que jueguen con ventaja grupos terroristas y de la delincuencia organizada[13]”. Una vez más la globalización de la economía sale a colación al albur de un liberalismo económico en crisis. Pero podemos concluir que los adversarios identificados serían los mismos que en la Directiva anterior, con algunas incorporaciones fruto, como ya hemos dicho, del nuevo panorama estratégico internacional: ataques cibernéticos, proliferación de armas de destrucción masiva, tráfico de personas, piratería, extensión de movimientos y grupos fanatizados (ya sean armados o no), la quiebra de la seguridad aeroespacial, el terrorismo, el crimen organizado, la inmigración ilegal, el narcotráfico y la seguridad  económica y financiera, fruto de la crisis económica internacional. Aunque no se hace mención de las catástrofes naturales y el cambio climático y sus efectos en la seguridad energética y alimentaria, y la consecuente generación de los llamados refugiados climáticos, entendemos que esta Directiva hace suya lo explicitado en la de 2008, ya que sí aparecen reflejados como tales en el Informe Anual de Seguridad de 2014[14] salvo la referencia al Cambio Climático y sus efectos, que el gobierno español actual parece querer obviar de manera pertinaz a pesar de haber firmado los acuerdos de la Conferencia de la ONU de París del año pasado (COP21) y de los esfuerzos de la UE en su mitigación y la adaptación de los estados, así como en la configuración de un modelo energético sostenible y basado en las energías renovables.

La Directiva renueva una alianza leal con los principios y valores de la OTAN y la UE. También con sus socios, claro está. Queda explicitado en diferentes partes de la Directiva y forma parte de la estrategia del estado español. La lógica de nuestra pertenencia a estas dos superestructuras me hace pensar que, aunque no se expresa de manera categórica (salvo una mención escueta en la página 5, párrafo 3), también se haga con respecto de nuestra pertenencia a la ONU, toda vez que España ha formado parte de su Consejo de Seguridad, como miembro no permanente, desde enero de 2015 hasta diciembre del 2016. Tampoco se hace mención a la OSCE, como sí hacía la Directiva de 2008 al igual que la referencia a la ONU y su Consejo de Seguridad.

En 2013 el gobierno de Mariano Rajoy aprueba la Estrategia Nacional de Seguridad, que sustituye a la de 2011, e incorpora buena parte de lo contemplado en esta Directiva, ampliando muchos de los conceptos ya que se trata de un documento más amplio. Los escenarios y los adversarios identificados coinciden, ampliando algunos, tales como el Cambio Climático, que aparece expresamente definido en el capítulo de Emergencias y Catástrofes (página 34), así como sinónimos perfectamente identificables con este riesgo tales como la sostenibilidad medioambiental (página 29) o riesgos medioambientales (página 32). La ONU también aparece en la ENS13 en el capítulo de las líneas de actuación estratégica en materia de Defensa Nacional (página 40).

Escenarios estratégicos y adversarios identificados DDN08
Escenarios estratégicos y adversarios identificados DDN12.
Escenario complejo y peligroso. Necesaria la combinación de diplomacia, política, cooperación, economía y  defensa para detener los conflictos regionales de impacto global. Terrorismo, crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva, los estados fallidos, los conflictos regionales, la lucha por los recursos básicos, el cambio climático y el ciberespacio. Escenario multidimensional. Actuación integral de todas las administraciones públicas en la defensa. El Mediterráneo, Iberoamérica, África Subsahariana, Sahel, Oriente Medio y la región Asia-Pacífico son los escenarios. Nuestra seguridad está ligada a la seguridad de estas zonas. Multilateralismo y relaciones bilaterales y regionales. Enfoque multidisciplinar y actuación integral de todas las administraciones públicas.
Nuevo escenario estratégico ya que las amenazas son de carácter híbrido, aumentando el riesgo en el ciberespacio. Marcado carácter atlantista y vocación de mantener una relación especial con EE.UU. La crisis económica configura buena parte de la Directiva. Mediterráneo en general, pero especialmente los estados de la primavera árabe en el Magreb y Masreq, Oriente Medio, Sahel, Iberoamérica, Golfo de Guinea y África Subsahariana son los escenarios estratégicos que se definen. Los adversarios identificados serían los ataques cibernéticos, la proliferación de armas de destrucción masiva, el tráfico de personas, la piratería, la extensión de movimientos y grupos fanatizados, la quiebra de la seguridad aeroespacial, el terrorismo, el crimen organizado, la inmigración ilegal, el narcotráfico y la seguridad  económica y financiera. La Directiva no habla expresamente del multilateralismo, pero sí de las relaciones bilaterales y regionales.


OBJETIVOS DE LA POLÍTICA DE DEFENSA  y FUERZAS ARMADAS.
La DDN08 establece con claridad el objetivo de la consecución de la paz  y un orden internacional estable para asegurar la protección de los valores propios e intereses esenciales de España[15]. Se basa, por tanto, en el principio de seguridad compartida y defensa colectiva que, como ya sabemos, comparte con la OTAN, la UE y la ONU. La DDN12 expresa que el objetivo primordial debe ser el de asegurar la fortaleza de España mediante el empleo de las capacidades propias que deben servir para detener las amenazas no compartidas[16]. Entendemos que, aunque basa la seguridad en la pertenencia de España a la OTAN y UE, ésta está supeditada a la defensa y protección de los intereses nacionales.
Analizando más pormenorizadamente la DDN08 nos encontramos con la voluntad de desarrollo de una acción única del Estado en materia de Seguridad y Defensa, de respeto a la legalidad nacional e internacional, en el desarrollo de una política de Estado que lleve a identificar a la sociedad con sus FAS. No podemos olvidar que la DDN04 había puesto importantes deberes al gobierno de Rodríguez Zapatero que se saldaron positivamente (desarrollo de la PCSD de la UE en materia de capacidades, creación de Battlegroups y Agencia Europea de Defensa, nuevas capacidades OTAN, relaciones UE-OTAN, Diálogo Mediterráneo OTAN y UE, elaboración de la Ley Orgánica de Defensa Nacional, continuar con las medidas de transformación de las FAS, etc.). Recordar que se elaboró la Estrategia Española de Seguridad en 2011, directriz expresa de esta Directiva y que el Consejo de Defensa Nacional asesoró al Presidente del Gobierno en la toma de decisiones relativas a la seguridad y defensa de España. Desde mi punto de vista no se trabajó con el denuedo necesario el fomento de la cultura de la defensa en la sociedad. Desde el punto de vista más interno, nuestra pertenencia a organizaciones internacionales nos obliga a mantener actualizados nuestro sistema de gestión de crisis, incorporando a las FAS en la lucha de nuevos riesgos, amenazas y emergencias (la creación de la Unidad Militar de Emergencia (UME), por ejemplo).

La DDN12 sitúa objetivos en materia de cohesión territorial nacional al decir con claridad que prevalece garantizar la seguridad propia para coadyuvar a la global; también establece la necesidad de replantear el actual diseño de las estructuras de las FAS, mejorando la coordinación entre los distintos ministerios y departamentos ministeriales, fundamentalmente la inteligencia[17]. Esta Directiva expresa con mayor intensidad la necesidad, que convierte en objetivo, de impulsar la industria nacional de la defensa, aprovechando el recoveco de convertir ésta en un motor de recuperación económica cuando debería haber utilizado la recomendación europea de impulso a la industria de la Defensa[18]. Son objetivos concretos de esta Directiva el asegurar un estado español fuerte, incrementando la coordinación de los instrumentos públicos de seguridad y defensa, manteniendo un nivel de disuasión creíble y suficiente que nos alejen de los escenarios de riesgo del entorno geográfico; la transformación de la FAS sigue siendo tarea a desarrollar junto con la voluntad de hacer de la cultura de la defensa algo propio de todos los españoles.

OBJETIVOS DDN08
OBJETIVOS DDN12
Establecer las líneas generales de la política de defensa y las directrices para su desarrollo. Conseguir la paz y un orden internacional estable para asegurar la seguridad de España. Seguridad compartida y Defensa Colectiva de acuerdo con OTAN, UE y ONU. Acción única del Estado en materia de seguridad y defensa; compromiso con la defensa de la paz y la seguridad internacional; multilateralismo efectivo; respaldo social y parlamentario; seguridad compartida y defensa colectiva. Transformación dinámica y permanente de las FAS.
Asegurar la fortaleza de España gracias a las propias capacidades de nuestras FAS; supeditamos nuestra pertenencia a OTAN y UE a la protección de los intereses españoles. Mayor grado de incertidumbre en cuanto a la situación de la seguridad en el mundo. Contención presupuestaria mayor que en 2008 pero sin renunciar a los niveles de seguridad exigidos. Asegurar una España fuerte. Coordinar los instrumentos de las administraciones públicas. Tener un nivel de disuasión aceptable. Seguir modernizando las FAS. Llevar la cultura de la defensa a todos los ciudadanos.


EL MULTILATERALISMO en las DIRECTIVAS de DEFENSA NACIONAL 2008 Y 2012.
No hay una única definición de multilateralismo válidamente aceptada por todos, por lo que debemos sumar algunas para tener un concepto más o menos claro de su significado. Así, multilateralismo en relaciones internacionales sería la acción concertada de tres o más países sobre un determinado asunto, materializada a través de organizaciones internacionales o multilaterales[19]. Concretamos, además, que por asunto entendemos los que se refieren a conflictos territoriales, políticos o de variado interés que afecte, en nuestro caso, a la seguridad y la defensa global, pero debe quedar claro que el multilateralismo hoy puede ejercerse en una gran variedad de asuntos que van desde las relaciones comerciales hasta las financieras. Es, por tanto, una actividad de varios países sobre una cuestión determinada. Este sistema asocia a varios estados en el viejo anhelo de la paz perpetua kantiana, vinculándose voluntariamente con obligaciones iguales y mutuas para la solución de un problema que, no siendo propio, podría afectarle. Hablamos de un acuerdo incluyente e igualitario, con mecanismos de control y supervisión de las decisiones que regulan la acción multilateral,  y España es un estado activo en esta materia por su pertenencia a diferentes estructuras supranacionales y regionales. Si bien el paradigma de multilateralismo es la ONU, su mejor instrumento y con cuya organización nuestro país participa activamente, aplicamos un multilateralismo normativo supranacional en materia de seguridad y defensa, igual al de los países miembros de la UE y OTAN, que otorga estabilidad en el escenario internacional gracias las clausulas de apoyo mutuo y/o Defensa Colectiva. El multilateralismo no es uniformidad de criterios ya que es necesario conciliar opiniones e intereses. Como instrumento es eficaz en tanto en cuanto ningún estado puede resolver por sí solo los retos, peligros, riesgos y amenazas comunes. Por tanto, podemos concluir que el multilateralismo es un instrumento útil y capaz para asentar el orden internacional. Al menos para intentarlo.
España ejerce, como decíamos, un multilateralismo normativo por su pertenencia a instituciones supranacionales, a la vez que multipolar por la variedad de situaciones internacionales que la globalización ha provocado después del fin de la bipolaridad EE.UU.-URSS, con el fin de la guerra fría, y la unipolaridad de EE.UU. que le siguió. Ya hemos comentado que nuestra pertenencia a la ONU, OTAN y UE nos exige la participación activa en acciones multilaterales. Y así se recoge en nuestros documentos normativos en materia de defensa. En la DDN08 se recoge, de principio a fin, una voluntad claramente multilateralista en nuestras relaciones con Iberoamérica que quiere sean así en materia de cooperación, sin renunciar a las relaciones bilaterales y regionales[20]. También aparece en el capítulo cuatro, al hablar de las líneas generales de actuación del Estado, por tanto de los objetivos de la Directiva; en concreto unimos nuestro compromiso con la defensa de la paz y la seguridad internacional con el ejercicio del multilateralismo[21]. De su literalidad deducimos que nuestra política de seguridad y defensa, al igual que la de nuestros aliados OTAN y UE, pasa por la resolución de conflictos a través de este procedimiento.



Sin embargo no encontramos referencias concretas al multilateralismo en la DDN12 lo que, desde mi punto de vista, no debe decantar nuestra opinión sobre la nula voluntad multilateralista del gobierno de España, ya que hacemos nuestros en la propia Directiva las iniciativas de la OTAN y la UE, que son organizaciones que ejercen el multilateralismo de manera permanente, a pesar de la crisis que sufre en la actualidad el sistema de misiones internacionales[22], que repercute, en este caso, en un refuerzo de la bilateralidad del Gobierno de España tanto con la OTAN como con la UE. Esta opinión se ve refrendad cuando encontramos en la Estrategia Nacional de Seguridad de 2013 menciones expresas al multilateralismo[23]. Por otro lado, en la medida en la que la Directiva habla de participar en las iniciativas de la OTAN y la PCSD UE estamos participando activamente del la acción multilateral. Sin embargo sí se explicita con claridad la bilateralidad “.../... con aquellos actores que compartan intereses y/o amenazas, que puedan aportar estabilidad a nuestro entorno o mejoren la posición de España en el ámbito de las relaciones estratégicas[24]”. Apreciar un giro en cuanto a la aplicación de la política nacional de seguridad y defensa sería arriesgado, dado el entorno en el que nos movemos y que ya hemos descrito. Sin embargo resulta llamativo que no se haga mención en el documento más ejecutivo en estas materias; puede ser que el signo político del gobierno dirija la política internacional española hacia la bilateralidad, pero prefiero opinar, a la vista de los documentos y de los planteamientos estratégicos de las organizaciones a las que pertenecemos, que esta Directiva es complementaria de la anterior de 2008 y asume, de facto, los principios allí establecidos. No en vano nuestra participación en misiones internacionales y en diferentes organizaciones en materia de seguridad, defensa, financieras o comerciales nos hace practicar el multilateralismo de manera prioritaria, sin dejar de ejercer nuestra posición como país en la defensa de nuestros intereses a través de procedimientos bilaterales que mantienen los principios y valores de las organizaciones supranacionales a la que antes me refería y que forman parte de nuestra manera de hacer seguridad y defensa.



[1] 1980, 1984, 1986, 1992, 1996, 2000, 2004, 2008 y la actual de 2012.
[2] Alfonso J. Iglesias Velasco. El Rumbo marcado por la nueva Directiva de Defensa Nacional. Página 2. file:///C:/Documents%20and%20Settings/rgomezm/Mis%20documentos/Downloads/Dialnet-ElRumboMarcadoPorLaNuevaDirectivaDeDefensaNacional-1143404%20(2).pdf
[3] Ley Orgánica 6/1980, de 1 de julio, por la que se regulan los criterios básicos de la Defensa Nacional y la organización militar, modificada por la Ley Orgánica 1/1984, de 5 de enero, y la vigente Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de Defensa Nacional.
[4] Documento Estrategia de Seguridad Interior de la UE. Hacia un modelo europeo de seguridad. Consejo de Justicia e Interior 25 y 26 de marzo de 2010. Páginas 13 a 15.
[5] DDN08, página 7.
[6] DDN08, página 5.
[7] República Democrática del Congo, Ruanda, Malí (con terroristas de Al Qaeda), Níger y Guinea, entre otros conflictos.
[8] Afganistán, Bangladesh, China-Tíbet, China-Xinjiang, Corea del Norte, Filipinas, India-Pakistán, Irán o Nepal, entre otros.
[9] Miguel Ángel Franco García. De las Directivas de Defensa Nacional a la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional: Tendencia a la integración de capacidades cívico-militares en el ámbito marítimo. Página 7 y ss.
[10] DDN12. Página 3.
[11] Revista española de defensa. Septiembre 2012. Página 6.
[12] DDN12. Página 4.
[13] DDN12. Página 3.
[14] Informe Anual de Seguridad del Reino de España de 2014. Páginas 93 y siguientes, y 125 y siguientes. http://www.lamoncloa.gob.es/espana/eh15/defensa/Documents/150424_Informe%20Anual%20de%20Seguridad%20Nacional_14.pdf
[15] DDN08. Página 6. “España defiende como intereses esenciales la soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional, así como asegurar la libertad, la vida y la prosperidad de sus ciudadanos .../... la consecución de un orden internacional estable de paz, seguridad y respeto a los derechos humanos es también un objetivo esencial de España”.
[16] DDN12. Página 5. “La primera contribución de España a la paz y seguridad internacional no es otra que garantizar la propia con fortaleza y decisión, y para ello procurarse las capacidades que aseguren la disuasión ante las que tradicionalmente se han denominado “amenazas no compartidas”.
[17] La Directiva de Defensa Nacional 2012. Instituto Español de Estudios Estratégicos. 7 de agosto de 2013. Documento de análisis 35/2012. Página 11.
[19] Luis Caamaño Aramburu. Documento de opinión 87/2014 de 8 de agosto. Instituto de Estudios Estratégicos. La eficacia del multilateralismo en las relaciones internacionales.
[20] DDN08. Página 6.
[21] DDN08. Página 8.
[22] Félix Arteaga. La directiva de defensa nacional 1/2012: tiempos de cambio para cambiar a tiempo. ARI 58/2012 Real Instituto Elcano. Septiembre 2012.
[23] Estrategia Nacional de Seguridad 2013. Página 12.
[24] DDN12. Página 8. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Casi 800 periodistas muertos en la última década



Desde que el 18 de diciembre de 2013 la Asamblea General de la ONU aprobara la resolución relativa a la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad ( A-RES /68/163 ) la sociedad sigue observando las dificultades que éstos tienen para el desempeño de su trabajo en diferentes lugares del mundo.Éste se aprobó a raíz del asesinato en Malí de los reporteros de Radio France Internationale Ghislaine Dupont y Claude Verlon. 

Rosa Meneses publicó en El Mundo este artículo que reproduzco a continuación en noviembre del año pasado porque conviene recordar, para no olvidar, que estas cosas ocurren con demsasiada frecuencia. 

Organizaciones internacionales reclaman combatir la impunidad de los crímenes contra los informadores en todo el mundo. 


Desaparecidos, torturados, tiroteados, secuestrados, encarcelados... Periodistas de todo el mundo pagan un alto precio personal y profesional por su compromiso con la libertad de información. Y es que ejercer el periodismo ha costado la vida a cerca de 800 informadores desde 2006 en todo el mundo. Pero sólo un 7% de esos casos han sido castigados, según datos facilitados por Naciones Unidas.

Para luchar por que las agresiones a los profesionales de la información no queden sin castigo la ONU instauró el Día Mundial para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra los Periodistas. Un recordatorio que se activa cada 2 de noviembre, desde que en 2013 fueran asesinados los reporteros de Radio France Internacionale Ghislaine Dupont y Claude Verlon, en Mali.

En España, el caso más simbólico es el del camarógrafo José Couso, asesinado por disparos desde un carro de combate estadounidense contra el Hotel Palestina de Bagdad, en abril de 2003. Esta semana, el Tribunal Supremo ha dado carpetazo definitivo a la investigación de su asesinato. Un nuevo revés para que se haga justicia, después de que la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de marzo de 2014 pusiera fin a la Justicia Universal y obligara al juez de la Audiencia Nacional instructor del caso, Santiago Pedraz, a archivar el proceso.

La suspensión de la Justicia Universal fue ampliamente criticada por Reporteros Sin Fronteras (RSF), que llamó la atención sobre sus consecuencias. "La suspensión de la Justicia Universal fomenta los crímenes contra los periodistas españoles, al quedar totalmente desprotegidos jurídicamente, en la cobertura de guerras y conflictos", señala a EL MUNDO.es la presidenta de RSF-España, Malén Aznárez.

En lo que va de 2016, 50 profesionales han sido asesinados en todo el mundo, según el Barómetro que actualiza día a día RSF. Otros 147 periodistas se encuentran encarcelados. Los últimos en engrosar la macabra lista de profesionales en prisión han sido el director del diario opositor turco 'Çumhuriyet', Murat Sabuncu, y otros 11 miembros de su staff, incluyendo miembros del Consejo Editor, columnistas y un caricaturista. Todos fueron detenidos ayer, por supuestamente apoyar el fallido golpe de Estado del 15 de julio.

La represión que ha puesto en marcha el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, desde la frustrada asonada militar alarma a organizaciones como RSF, que cada año elabora una lista de los llamados Depredadores de la Libertad de Prensa con los peores enemigos de la libertad de información. Precisamente mañana, la ONG publicará la lista actualizada, "en la que lamentablemente hay nuevos protagonistas", adelanta Aznárez.

"En esa lista figuran desde mandatarios de dictaduras a grupos armados, líderes religiosos, mafias y agencias de Inteligencia de todo el mundo, pero también dirigentes de países que se llaman a sí mismos democráticos, pero que han declarado la guerra abierta a los periodistas y a los medios de comunicación que les resultan molestos", continúa.

Otra organización de defensa de los que se juegan la vida en todo el mundo para que la sociedad sepa lo que ocurre es el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en sus siglas en inglés), que acaba de publicar su Índice de Impunidad Global, en el que alinea los países donde los periodistas son blanco de asesinatos y ataques que quedan sin castigo. Según este ránking, el peor país es Somalia -por segundo año consecutivo-, con 24 muertes sin perseguir. Allí, el grupo islamista Al Shabab es sospechoso de la mayoría de asesinatos de miembros de los medios de comunicación. Le siguen, por este orden, Irak, Siria, Filipinas, Sudán del Sur, México, Afganistán, Pakistán, Brasil y Rusia.
Miedo y autocensura

El índice del CPJ calcula el número de crímenes sin resolver en un periodo de 10 años según el porcentaje de población. Según esta organización, el 80% de estos asesinatos ocurrieron en 13 países. Su análisis también revela que, en la pasada década, grupos políticos y organizaciones extremistas -incluyendo al autodenominado Estado Islámico- son sospechosos de perpetrar más del 40% de los asesinatos de reporteros. En un cuarto de los casos para este mismo periodo se considera responsables a gobiernos y miembros de ejércitos regulares.

El CPJ señala que el 95% de las víctimas son reporteros locales, la mayoría cubriendo casos de corrupción o siguiendo la política de su país. Sólo el 3% del total de estos asesinatos han obtenido justicia, según esta ONG con base en Washington, lo que demuestra que la impunidad es una de las mayores amenazas a la libertad de información. "La impunidad es un crimen contra el ejercicio de la libertad de expresión y los derechos humanos en general. Envalentona a los criminales, constituye una amenaza para el estado de derecho y conduce al miedo y la autocensura. Toda la sociedad la sufre", declaró ayer la directora general de la UNESCO, Irina Bokova.

"Los periodistas asesinados, desaparecidos, encarcelados, torturados, agredidos o amedrentados son la cara visible de esas violaciones de la libertad de información, la historia con nombre y apellidos de los intentos de imponer un silencio unilateral", reitera Aznárez.

"Reporteros Sin Fronteras nunca ha dudado en señalar a quiénes están detrás de esos crímenes: quién empuña el cuchillo o la pistola que acaba con la vida de los informadores, quién instiga los asesinatos, quién ordena amordazar a un periodista, o quién decide cerrar un medio. Precisamente para luchar contra la impunidad de estos crímenes, RSF viene reclamando en los últimos años la creación de un Representante Especial en las Naciones Unidas para proteger y defender mejor a los periodistas", añade la presidenta de la Sección Española.

viernes, 24 de febrero de 2017

Trump y las relaciones internacionales de Estados Unidos.


Trump y su administración han ido lanzando píldoras de lo que será su mandato presidencial. Son muchos los asuntos de interés para propios y ajenos, pero sin duda las decisiones de uno de los países más importantes afectará a las agendas internacionales. Uno de esos asuntos tiene que ver con las relaciones internacionales y qué procedimiento utilizará Trump y su gabinete para relacionarse con aliados y potenciales enemigos. En este caso os dejo este interesante post de Andrés Ortega, publicado en noviembre del año pasado en el blog del Real Instituto Elcano pero que mantiene su vigor informativo hoy día. Seguimos hablando de Trump ... 

Trumpismo: bilateralismo. 

Tras los ataques terroristas del 11-S de 2001, se dijo que el mundo había cambiado porque EEUU había cambiado. Con cada presidente cambia. Con la elección de Donald Trump se puede decir que el mundo ha empezado a cambiar antes incluso de que el nuevo presidente republicano se instale la Casa Blanca. Ronald Reagan fue el presidente del neoliberalismo; George Bush padre, el del fin de la Guerra Fría; Bill Clinton, el globalista; George Bush hijo, que en principio iba a ser el del aislacionismo, se convirtió en el del momento unipolar y unilateral; y Obama fue el de la transición hacia un mundo multipolar. Trump puede ser el presidente de un cierto repliegue y de la bilateralización de EEUU. Pero, el mundo cambiará menos que antes, dado el auge de los emergentes, con China a la cabeza. EEUU manda, pero ya no tanto como antes. Si deja de ser la “potencia indispensable”, como la llamó en 1998 la entonces secretaria de Estado Madeleine Albright, EEUU perderá peso.

El lema de Trump de hacer “América grande de nuevo” (Make America great again), pues nunca ha dejado de serlo, no sólo por el poder de EEUU como Estado, como república imperial, como la calificara Raymond Aron, sino también por el tamaño e influencia de algunas de sus empresas, como Google, Apple y Amazon, aunque ahora cuenten con competencia.

Quizá lo más significativo de la visión de Trump de America First (“América Primero”) sea –como ha desgranado en videos en YouTube (de nuevo, su uso de las redes sociales) y en su conversación con The New York Times (aunque la parte de política exterior fue off the record) sobre lo que serán sus primeros 100 días –que denunciará el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP en sus siglas en inglés) para reemplazarlo por acuerdos bilaterales con cada país. El bilateralismo puede ser su marca. Es, en parte, una respuesta a su electorado de clase obrera y media baja, que quiere ver que algunas industrias vuelven a EEUU (aunque no dice que retornarían, de hecho han empezado ya a hacerlo, altamente automatizadas, lo que no supondrá muchos puesto de trabajo). Y aunque Trump considere el TPP “un desastre potencial para el país”, denunciándolo, EEUU perderá apoyos y fiabilidad. De hecho, algunos de estos países están virando hacia China ante lo que puede significar Trump para sus intereses comerciales y de inversiones. Paradójicamente, el gran ganador de la victoria de Trump puede, al menos regionalmente, ser China. La confrontación con China, que Obama ha manejado con cautela, podría acabar definiendo la presidencia de Trump.

Con Rusia quiere entenderse, pues una prioridad de Trump es acabar con el terrorismo de Daesh (o Estado Islámico, EI) y su base territorial en Irak y Siria, y en esto hay coincidencia. Al acercamiento entre Washington y Moscú sobre Siria se opuso el Pentágono, algo que permitió insólitamente Obama. Naturalmente, esto puede tener consecuencias para Europa si Daesh pierde su territorio, se transforma, sus combatientes extranjeros en la zona regresan a sus países de origen o logra más simpatizantes locales en el Viejo Continente. Sí está claro que Trump no se propone reconstruir Estados, hacer nation-building: “No creo que debamos ser un constructor de naciones”, le dijo al equipo editorial de The New York Times. Pero tampoco Obama lo ha hecho.

Trump se propone transformar la OTAN para que los europeos hagan más por su propia defensa. De hecho, en la neutral Suecia se ha abierto un debate sobre si el país debe ingresar o no en la Alianza Atlántica, como propone uno de los partidos de la actual coalición gubernamental, el moderado (conservador), en contra de la falta de entusiasmo del ministro socialdemócrata de Defensa Peter Hultqvist. Pero no es seguro que toda Europa, aunque sí Alemania, quiera y pueda en tiempos aún de austeridad gastar más en defensa.

Hay dos acuerdos que Trump se podría replantear. Uno es el nuclear con Irán, cuando, además, la estabilidad del régimen de Arabia Saudí está en entredicho, y los europeos han levantado las sanciones y muchas empresas y gobiernos corren a Teherán. Una postura dura por parte de Trump podría, además, reducir las posibilidades de que el aperturista Rohaní fuera relegido presidente de Irán en 2017. Pero, con o contra EEUU, Irán vuelve a exportar petróleo e importar tecnología. Sería otro motivo posible de tensión con Europa y, en este caso, también con Rusia y China. El segundo podría ser el acuerdo con Cuba.

Los primeros nombramientos o designaciones de Trump son gente dura, como el general Michael Flynn como asesor de Seguridad Nacional, Michael Pompeo para encabezar la CIA y el senador Jeff Sessions como ministro de Justicia/Fiscal General. Todos, en el pasado, se han mostrado partidarios de una cierta tortura a los sospechosos de terrorismo, de la vigilancia masiva (que también han practicado las anteriores Administraciones desde que pueden) y de las detenciones indefinidas. Esto puede alejar a la Administración Trump de los valores europeos que se oponen a la tortura, a la pena de muerte y a la facilidad para que los ciudadanos compren armas, entre otros.

No es aislacionismo, sino bilateralismo, y la muerte del incipiente multilateralismo y de un nuevo derecho internacional que lleva años paralizado salvo por el acuerdo, de nuevo cuño, de París sobre el Cambio Climático, el llamado COP21 o COP22 tras la reunión de Marrakesh. Trump ha dejado de momento en el aire qué hará al respecto, un tema al que está abierto a la reflexión, aunque no por ello dejará de levantar los límites de Obama a nuevas explotaciones petrolíferas o de esquistos en EEUU. De nuevo, puede haber una diferencia de valores al respecto con Europa.

Trump será más pragmático, menos basado en valores (éstos a veces entran en conflicto con el principio anterior), y querrá que el mundo se adapte a la visión que acabe teniendo de él. Aunque el mundo, y sobre todo China pero también Europa, está creando sus propias estructuras paralelas.

Como señala Robert Kagan, partiendo de que EEUU dejará de ser la “nación indispensable”, Trump tiene poco interés en que Washington lleve el peso del orden mundial, aunque quizá pueda cambiar de parecer una vez los briefings diarios de la CIA en el Despacho Oval –que en parte ya ha comenzado a recibir– y mucha otra información. Si bien, como mínimo, hará bueno el principio que se le adjudicó a la Administración Obama de “liderar desde atrás
”, es decir, con el mando a distancia. Puede que la ruptura de Trump con su predecesor sea menos drástica de lo que se pretende. Y que, al cabo, como ocurrió con Bush hijo, sean los acontecimientos a los que hay que reaccionar y la manera de hacerlo los que determinen la nueva presidencia.

viernes, 17 de febrero de 2017

Trump y el Cambio Climático

Un mes después de que Teresa Ribera firmara este artículo en El País, el entonces Presidente electo Donald Trump elegía al negacionista Scott Pruitt como jefe de la Agencia medioambiental de Estados Unidos. Conviene recordar lo que ésto significa. Mientras que medio mundo se prepara para los efectos del Cambio Climático y trabaja en su adaptación y mitigación, Estados Unidos parece dar la espalda a tan importante asunto.

Trump y el cuento chino del Cambio Climático. 

La peor parte se la llevan los americanos y quienes, en países pobres y vulnerables, confiaban en una financiación solidaria contra el calentamiento global. 


Recordaba Nicholas Stern hace apenas diez días con ocasión del décimo aniversario de la publicación de su Economics of climate change que el impacto económico del cambio climático es mucho más grave del que inicialmente consideró y que sólo disponemos de diez años para darnos la oportunidad de cambiar la tendencia de forma efectiva. Mucho trabajo revolucionario en la sombra que empieza a fraguarse en foros muy diferentes y para el que la hipótesis de una parálisis inducida por el miedo al mandato Trump sería el peor de los enemigos.

Es decir, la llegada de Trump a la Casa Blanca ya ha tenido una primera consecuencia negativa de gran calado: incertidumbre. En un momento especialmente frágil, en el que comienzan a asentarse las bases para la transformación revolucionaria de nuestro modelo económico para hacer compatibles prosperidad y clima, la incertidumbre es un mal enemigo. En campaña, Trump se ha burlado de manera reiterada del cambio climático, despreciado a la comunidad internacional e insultado de forma reiterada a quienes, junto con Obama, han facilitado una era de entendimiento y colaboración cuyo fruto más evidente ha sido el Acuerdo de París.

A partir de ahora, nada bueno en particular, algunas dificultades adicionales y mucho menos margen para ir contra corriente del que, a priori, imaginamos. La peor parte se la llevan los americanos y quienes, en países pobres y vulnerables, confiaban en una financiación solidaria que, probablemente, no llegue a materializarse. Es dudoso, sin embargo, que logre hacer naufragar la cooperación internacional en materia de clima y transición energética.

En todo caso, eso no depende de él sino de la reacción del resto. Y, afortunadamente, el sentido económico, la demanda social y la estructura de cooperación ofrecida en París son aliados mucho más sólidos de los que teníamos hace 16 años cuando un prepotente y clima-escéptico Bush anunció que no ratificaría Kioto y velaría porque sus socios no cometieran errores. Kioto entró en vigor y Bush se vio forzado a tomar algunas medidas elementales en clima y energía, tanto en el terreno financiero como en el del diálogo político.

Es probable que Trump paralice las iniciativas federales de Obama, que intente facilitar la inversión en fracking, la actividad petrolera o la industria minera. Es, sin embargo, mucho más incierto que haya un interés masivo por parte de la comunidad inversora en abrazar proyectos muy intensivos en capital, socialmente contestados y con retorno incierto en el medio plazo. Y es seguro que alcaldes, gobernadores y una nueva generación de empresas con grandes inversiones detrás para facilitar soluciones renovables, eficientes y movilidad eléctrica se queden con los brazos cruzados llorando en casa cuando esto es, precisamente, lo que reclama el mundo y una buena parte de los ciudadanos americanos –incluido un porcentaje relevante de republicanos-.

Faltará, por tanto, un marco federal coherente, pero eso no impedirá la acción climática en otros niveles. Es más, esos otros actores americanos ganarán protagonismo político y encontrarán en el Acuerdo de París y su nueva propuesta de movilización más allá de los Gobiernos estatales un espacio mucho más rico para trabajar en alianzas internacionales que faciliten el aprendizaje compartido en esta nueva era de cambios.

En el ámbito internacional, existen tres incógnitas: ¿reducirá Estados Unidos sus contribuciones financieras en materia de clima?; ¿abandonará el marco jurídico internacional integrado por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Acuerdo de París?; y el cambio de posición de Estados Unidos, ¿generará un efecto emulación por parte de terceros o el naufragio del modelo de cooperación en curso?

Es más que probable un cambio de tendencia en los esfuerzos de solidaridad internacional. En aplicación de la máxima "americanos primero", puede haber recortes significativos en la financiación climática, con el consiguiente riesgo de que la indignación y el recelo hacia Estados Unidos resurja en terceros países, sobre todo en los más pobres y vulnerables. Quizás, en el medio plazo, esta actitud se corrija a la vista del interés comercial de bancos e industria americana por invertir en infraestructuras en economías en desarrollo.

No es tan fácil una retirada de Estados Unidos del marco multilateral de clima. La denuncia del Acuerdo de París debería esperar tres años y la denuncia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (con la consiguiente retirada automática del Acuerdo de París, al haber sido concebido como un marco de aplicación de la Convención) entraña ciertos riesgos políticos para el propio Trump. De hecho, Bush no lo hizo cuando renunció a Kioto. Sí es probable la ausencia de posiciones constructivas como las defendidas activamente en la era Obama. Asistiremos a un abandono silencioso del barco, sin protagonismo positivo en otros foros financieros, industriales o geopolíticos y, en su lugar, aparecerán otros actores americanos cubriendo de forma segmentada –quizás caótica– el espacio liberado por el Gobierno federal. En el resto del mundo, echaremos de menos al Departamento de Estado, al del Tesoro y a la Casa Blanca, pero no hay que esperar necesariamente una estrategia automática de boicoteo.

Finalmente, falta por ver cómo reaccionamos los demás. Cada uno de los países firmantes del Acuerdo de París lo es por interés propio, por sentido económico y de desarrollo, por demanda social e industrial. La novedad más importante radica en la voluntad expresa de impulsar marcos de acción conjunta y compartir los riesgos del cambio. Si Estados Unidos se diluye, China no abandonará su estrategia, pero deberá decidir si quiere ocupar por sola o acompañada con otro actor global la posición de liderazgo que tenía junto con Obama o si se retira a sus cuarteles de invierno y se mantiene discreta en la escena multilateral. Es decir, el resto de la historia nos corresponde a los que no somos Trump, mucho más resilientes y convencidos que hace 16 años. Una retirada de EE UU, contrariamente al deseo "América vuelve a ser grande", deja un espacio que será cubierto por otros. ¿Cuento chino a partir de ahora?

viernes, 10 de febrero de 2017

¿Cómo fue la política exterior de Obama?


Recuperamos este artículo de Jon Faus publicado el pasado 15 de marzo de 2016 en El País con el fin de ir comparando los estilos presidenciales de los gabinetes del Presidente Obama y del Presidente Trump. En este caso nos ocupamos de los ejes de las relaciones internacionales del gabinete del ya expresidente Barack Obama. 


La doctrina exterior del Presidente Obama en 11 claves. 


Barack Obama ha estudiado la historia de Estados Unidos: sus aciertos y errores. Su política exterior se basa en un principio: actuar según los intereses estratégicos de la primera potencia mundial.
La revista The Atlantic publica en su último número un extenso artículo sobre la doctrina de Obama. El periodista Jeffrey Goldberg entrevistó en los últimos meses varias veces a Obama y sus asesores. Goldberg se sumerge en la mente del mandatario y esboza el perfil más completo sobre su visión en política exterior.
Estas son las claves:

1. Internacionalista e idealista

Obama sostiene que hay cuatro grandes teorías de política exterior: aislacionismo, realismo, intervencionismo liberal (que en EE UU se entiende como progresista) e internacionalismo.
Se define como un internacionalista idealista. Defiende la promoción de valores democráticos, pero con pragmatismo: “Para avanzar tanto nuestros intereses de seguridad como los ideales y valores que nos importan, tenemos que ser testarudos y actuar al mismo tiempo con un gran corazón, escoger y seleccionar nuestros lugares, y reconocer que habrá momentos en que lo mejor que podremos hacer es poner el foco en algo que es terrible pero sin creer que podremos solucionarlo automáticamente”.

2. Multilateralismo contra arrogancia

Obama defiende que otros países asuman más responsabilidad en vez de esperar que EE UU siempre tenga la iniciativa. El presidente no rehúye del liderazgo estadounidense. Dice que es imprescindible pero defiende que sea compartido: “El multilateralismo regula la arrogancia”.
3. Contra el “manual de Washington”Los abusos y errores del pasado explican la cautela de Obama: “Tenemos una historia en Irán, en Indonesia y Centroamérica. Así que tenemos que ser conscientes de nuestra historia cuando empezamos a hablar de intervenir, y entender el origen de las suspicacias de otra gente”.
Obama se distancia del llamado “manual de Washington” y lo que él denomina el “establishment de política exterior”, que define el consenso sobre las respuestas adecuadas a las crisis geopolíticas. El presidente lamenta que las respuestas de estos expertos suelen ser militares: “Cuando América está amenazada directamente, el manual funciona. Pero el manual puede ser también una trampa que puede llevar a malas decisiones”. Y añade: “En medio de un desafío internacional como Siria, eres juzgado duramente si no sigues el manual, incluso si hay buenas razones”

4. Orgulloso de la política con Siria

“Estoy muy orgulloso de ese momento”, dice Obama sobre sudecisión en septiembre de 2013 de dar a última hora marcha atrás a un plan de bombardeos contra posiciones del régimen sirio por el uso de armas químicas contra civiles. El presidente había asegurado que el uso de esas armas era una “línea roja” que alteraría su estrategia con relación al presidente sirio, Bachar el Asad.
Obama defiende que no atacar fue una “decisión correcta”. El principal motivo fue la percepción de que los ataques no podrían eliminar las armas químicas y la posibilidad de que El Asad saliera “fortalecido” por poder esgrimir que había sobrevivido y desafiado a EE UU.

5. El ISIS y la metáfora de Batman

Obama sostiene que el Estado Islámico no es una “amenaza existencial” para Estados Unidos. Compara al grupo yihadista, al que EE UU bombardea en Irak y Siria, con el Joker de la película de 2008 de Batman El Caballero Oscuro. Como el personaje de ficción, el ISIS “tiene la capacidad de incendiar toda la región” y “por eso tenemos que combatirlo”, ha dicho a sus asesores.

6. El error de Libia y los oportunistas

El presidente admite que la campaña de bombardeos en 2011 contra el régimen de Muamar el Gadafi “no funcionó” y que Libia es ahora un “desastre”. Defiende los motivos que llevaron a EE UU a participar, pero lamenta que otros países hicieran menos de lo prometido y se atribuyeran méritos inmerecidos.
Los denomina free riders, que en español podría traducirse como oportunistas. En esa categoría, sugiere, están Francia y Reino Unido por su papel en la campaña libia. El presidente explica que “tenía más fe en que los europeos, dada la proximidad de Libia, invertirían en el seguimiento” de la situación en el país tras la intervención.
En la entrevista, el presidente rechaza favorecer a Irán frente a su rival saudí, pero reniega de la percepción de los países del golfo Pérsico de que Teherán es el origen de todos los males de la región. Insta a Arabia Saudí e Irán a hallar una “forma efectiva” de compartir pacíficamente la región en una suerte de “guerra fría”.Obama se muestra muy crítico con Arabia Saudí, uno de los aliados estratégicos de EE UU en Oriente Medio con el que las relaciones se han enfriado en los últimos años. En conversaciones privadas, citadas en el artículo, deplora que haya financiado la propagación de visiones radicales del Islam y sostiene que “un país no puede funcionar en el mundo moderno cuando reprime a la mitad de su población”.

8. Cansado de Oriente Próximo, elogioso con Asia

Obama expone su hartazgo con el caos en Oriente Medio y por el hecho de que le haya consumido, a su pesar, tanta energía en política exterior, cuyo objetivo estratégico es dar prioridad a Asia.
Sobre Oriente Medio, afirma: “Tienes a países que están fracasando en ofrecer prosperidad y oportunidad a su gente. Tienes ideologías extremistas, violentas, que son propulsadas por las redes sociales. Tienes a países con muy pocas tradiciones cívicas, por lo que cuando los regímenes autocráticos empiezan a debilitarse, los únicos principios organizativos son sectarios”.
El presidente lo compara con otras regiones. “Contrasta esto con el Sudeste asiático, que todavía tiene grandes problemas -enorme pobreza y corrupción- pero está lleno de gente esforzada, ambiciosa, energética que están cada día desgarrándose para construir empresas, recibir educación, encontrar empleo y construir infraestructura”. La analogía la extiende a los jóvenes africanos y latinoamericanos: “No están pensando en cómo matar a americanos”.

9. Paciencia en América Latina

Obama defiende haber evitado la confrontación con la Venezuela de Hugo Chávez al principio de su mandato en 2009. La decisión se basó en la percepción de que Chávez, junto a otros líderes izquierdistas críticos con EE UU, “no era una amenaza” para Washington.
El presidente destaca que esa actitud pasiva ha apaciguado el antiamericanismo y ha aumentado la influencia estadounidense en Latinoamérica. Eso se debe también en parte, dice Obama, al restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba anunciado en diciembre de 2014.

10. Realismo ante China y Rusia

Obama también es prudente sobre China. “Tenemos más a temer de una China debilitada y amenazada que de una China exitosa y creciente”, dice. El presidente cree que la relación con Pekín es el mayor desafío para Washington. Esgrime que si China mantiene su “crecimiento pacífico” será un socio para EE UU. Si China no satisface a su población, rehúye de su responsabilidad internacional y ve el mundo “solo en términos de esferas de influencia regional”, Obama ve un “potencial” conflicto con China y una mayor dificultad para abordar desafíos globales.

11. El temor del cambio climático

Preguntado por qué asuntos le preocupan más cuando ceda la presidencia en enero de 2017, Obama manifiesta una preocupación “profunda” por el cambio climático si sus efectos se acentúan. Alega que el calentamiento global es una “potencial amenaza existencial” para todo el mundo si no se actúa. Lamenta que no parece una amenaza inminente. Eso, esgrime, “repele la intervención de gobiernos”.

viernes, 3 de febrero de 2017

La era Trump ha comenzado

Cuando el pasado 11 de enero vimos a través de la televisión cómo el Presidente de Estados Unidos (en ese momento era Presidente electo) increpaba a Jim Acosta, corresponsal de CNN en la Casa Blanca, aumentó nuestra preocupación. Demasiadas cosas en tan corto espacio de tiempo de alguien que debería haber cambiado de actitud desde el 8 de noviembre del año pasado. La campaña terminó pero el Presidente número 45 de los Estados Unidos continuaba ( y continúa) desconcertando al mundo con sus actos y declaraciones. Es de esperar que hablemos mucho de Donald Trump. Mientras tanto, os dejo este post de Carlota García Encina publicado en el blog del Real Instituto Elcano el pasado 13 de enero. Sin duda la improvisación no está en el guión del equipo presidencial. Pero algunos guiones son demasiado previsibles. 

TRUMP: El espectáculo continúa. 

167 son los días que han pasado entre la hasta hace poco última rueda de prensa de Donald Trump, en julio del año pasado, y la del pasado 11 de enero del nuevo año. En julio “sólo” era el candidato republicano a la Casa Blanca y decidió dejar de contestar a las preguntas de los reporteros porque los medios de comunicación difundían “informaciones incorrectas”. Ahora es el presidente electo y ha construido su particular estilo de comunicación —accede a la gente sin filtros a golpe de tweet— que sin duda dejará huella en los futuros presidentes del país.

¿Es Twitter el nuevo bully pulpit digital? ¿Será la nueva manera de modelar la opinión pública y establecer la agenda de la Casa Blanca? ¿Cuándo habrá prestar atención a un tweet de Trump? Ya se han empezado a estudiar los posibles patrones de sus tweetsgracias a la reciente campaña electoral, durante la que ha repetido palabras como “great”, “failed”, “nasty”, “weak” y “winner”, así como la que se considera la expresión del año: “sad”. Pero esta “nueva” forma de comunicarse lo que ha dejado muy claro es que la relación del próximo presidente con la prensa va a ser más que tensa.

Es una de las pocas cosas que se sacaron en claro de la esperadísima rueda de prensa del magnate. Una rueda de prensa que fue políticamente un desastre, teniendo en cuenta los cánones más tradicionales, claro. Como de costumbre, salió poco preparado y sin ningún interés por responder a las preguntas de una forma directa. Pero como espectáculo fue brillante, incluso antes de que saliera al escenario. Toda la expectación estaba puesta en él aunque paradójicamente donde realmente estaba la noticia era en el Senado. Allí se llevaban a cabo las confirmaciones de nada menos que seis cargos de su gobierno, todas en el mismo día: Jeff Sessions, como fiscal general; Rex Tillerson, como secretario de Estado; Betsy Devos, como secretaria de Educación; John Kelly, como secretario de Homeland Security; Mike Pompeo, como director de la CIA; y como secretaria de transportes, Elaine Chao.

Para la prensa era imposible hacer un seguimiento de todas ellas, y menos cuando estaba convocada la ansiada rueda de prensa con el presidente electo. Ha sido una clara estrategia del equipo de Trump para desviar la atención sobre algunos de los nominados —aunque no es ni mucho menos una estrategia nueva en la política norteamericana—. Y también para acelerar la confirmación de los nominados a pesar de que muchos de ellos no han sido suficientemente investigados por posibles conflictos de intereses. Es curioso que mientras que en 2009 el líder republicano Mitch McConnell insistió en que antes de la confirmación de los nuevos cargos de Obama los seleccionados debían cumplir con todos los requisitos exigidos, incluidos una declaración de su situación financiera y un proceso de revisión ética, ahora no le parezca tan imprescindible.

Pero volviendo a la rueda de prensa de Trump, curiosamente uno de los momentos más interesantes fue precisamente cuando el futuro presidente no estuvo en el podio. Sheri Dillon, una de sus abogadas, explicó durante varios momentos por qué Trump no va a poner sus activos en manos de un “fideicomiso ciego” (blind trust). Se trata de una figura que existe en EEUU y que aparece cuando una autoridad pública cede a un tercero independiente su patrimonio para que lo administre. Dillon utilizó argumentos complejos y probablemente muchos de ellos correctos para explicar por qué van a evitar ese blind trust. Su aplicación implicaría, por ejemplo, la liquidación de los activos de Trump, quitar su nombre de hoteles y resorts… realmente algo impracticable, y por supuesto una opción no viable para el presidente electo. Pero Dillon fue incapaz de borrar la dudas que persisten y persistirán sobre posibles conflictos de intereses. No sólo Trump tiene activos en países extranjeros, sino que sus negocios en EEUU podrían verse afectados por leyes y regulaciones —de trabajo, medioambientales, políticas de inmigración—, y sus negocios seguramente recibirán préstamos de los bancos que su Administración quiere regular. Eliminar las dudas sobre los conflictos de intereses va a ser realmente complicado, pero para eso está la ética y el sentido común, dos elementos recurrentes para los anteriores presidentes norteamericanos.

Pero poco más se sacó en claro el pasado 11 de enero, aparte de que aprendimos algo más sobre unos memos de un ex agente de inteligencia británico, con las especulaciones sobre una serie de vídeos comprometedores de Trump que podrían explicar el apoyo de éste a Putin. Un gran espectáculo.