viernes, 27 de mayo de 2016

La Corte Internacional de Justicia


La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Tiene su sede en La Haya (Países Bajos). Comenzó a funcionar en 1946, fecha en la que sucedió a la Corte Permanente de Justicia Internacional, que tenía su sede en el mismo edificio desde 1922. La Corte Internacional de Justicia se rige por un Estatuto que es parte integrante de la Carta de las Naciones Unidas y que es muy similar al de su predecesora. 

Misión de la Corte.  La Corte desempeña una doble misión: el arreglo conforme al Derecho Internacional de controversias que le sean sometidas por los Estados, y la emisión de dictámenes sobre cuestiones jurídicas que le sometan los órganos u organismos de las Naciones Unidas que tengan autorización para hacerlo. 

Composición. La Corte se compone de quince magistrados elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en votación independiente, por un periodo de nueve años. La Corte no puede incluir más de un nacional de un mismo Estado. La Corte procede cada tres años a la renovación de una tercera parte de sus magistrados, siendo posible su reelección. Los magistrados no representan a sus respectivos Gobiernos, sino que son magistrados independientes. Los magistrados deben reunir las condiciones requeridas para el ejercicio de las más altas funciones judiciales en sus respectivos países, o ser jurisconsultos de reconocida competencia en materia de Derecho Internacional. Asimismo, la composición de la Corte debe reflejar las grandes civilizaciones y los principales sistemas jurídicos del mundo. Un Estado parte en un asunto ante la Corte que no cuente con un magistrado de su nacionalidad entre los miembros de la Corte podrá escoger a un magistrado especial para ese asunto concreto. 
La composición de la Corte es actualmente la siguiente: Magistrado Ronny Abraham (Francia), Presidente; Magistrado Abdulqawi A. Yusuf (Somalia), Vicepresidente; Magistrados Hisashi Owada (Japón), Peter Tomka (Eslovaquia), Mohamed Bennouna (Marruecos), Antônio A. Cançado Trindade (Brasil), Christopher Greenwood (Reino Unido), Xue Hanqin (China), Joan E. Donoghue (Estados Unidos de América), Giorgio Gaja (Italia), Julia Sebutinde (Uganda), Dalveer Bhandari (India), Patrick Lipton Robinson (Jamaica), James R. Crawford (Australia) y Kirill Gevorgian (Federación Rusa). El Secretario de la Corte es el Sr. Philippe Couvreur, de nacionalidad belga, y el Secretario Adjunto es el Sr. Jean-Pelé Fometé, de nacionalidad camerunesa. 

Controversias entre Estados.  Sólo los Estados podrán ser partes en casos ante la Corte. Se trata de los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (193 actualmente). 

Competencia. La Corte Internacional de Justicia puede conocer de un asunto sólo si los Estados implicados han aceptado su competencia de alguna de las siguientes maneras: 
1) en virtud de un acuerdo especial (un compromiso) concluido entre los Estados con el propósito de someter su controversia a la Corte. 
2) en virtud de una cláusula jurisdiccional. En este caso los Estados son parte de un tratado en el que una de sus cláusulas prevé aceptar la jurisdicción de la Corte en caso de que surja en el futuro una controversia acerca de la interpretación o la aplicación de dicho tratado. En la actualidad, más de trescientos tratados o convenciones contienen una cláusula de este tipo.
 3) por el efecto recíproco de declaraciones hechas de acuerdo a los términos del Estatuto, y en virtud de las cuales cada uno de los Estados en cuestión acepta la jurisdicción de la Corte como obligatoria en caso de diferendo con cualquier otro Estado que acepte la misma obligación. Actualmente hay 72 declaraciones de Estados en vigor. Sin embargo, un cierto número de ellas contiene reservas que excluyen determinadas categorías de controversias. En caso de disputa en cuanto a si la Corte tiene o no jurisdicción, la Corte decide. 

Procedimiento. El procedimiento seguido por la Corte en las controversias que le someten los Estados está definido en su Estatuto, y en el Reglamento adoptado, en 1978, en virtud del mismo. Desde entonces, este Reglamento ha sido objeto de varias modificaciones (la última de ellas entró en vigor el 29 de septiembre de 2005). El procedimiento incluye una fase escrita (intercambio entre las Partes de alegatos escritos) y una fase oral (audiencias durante las cuales los agentes y asesores presentan sus alegatos orales). Como la Corte tiene dos idiomas oficiales (francés e inglés), todo lo escrito o dicho en un idioma, es traducido al otro. Después de la fase oral, la Corte se reúne a puerta cerrada para deliberar, y posteriormente pronuncia la sentencia en audiencia pública. La sentencia es definitiva e inapelable. Cualquier Estado que considere que la otra Parte ha dejado de cumplir un fallo de la Corte puede presentar el asunto al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas. La Corte ejerce sus funciones en formación plenaria, pero, si las partes lo solicitaran, la Corte podrá constituir una o más Salas ad hoc (seis controversias han sido sometidas a estas Salas desde 1946). Además, una Sala de Procedimiento Sumario se constituye anualmente de conformidad con el Estatuto. La Corte ha dictado 121 sentencias desde 1946 relativas a cuestiones como las fronteras terrestres, delimitaciones marítimas, soberanía territorial, el no recurso a la fuerza, las violaciones del Derecho Humanitario Internacional, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, las relaciones diplomáticas, la toma de rehenes, el derecho de asilo, la nacionalidad, la tutela, el derecho de paso y el derecho económico. 

Fuentes de Derecho aplicables. La Corte aplica las convenciones y tratados internacionales, la costumbre internacional, los principios generales del derecho, y, subsidiariamente, las decisiones judiciales y la doctrina de los autores más reconocidos. 

Dictámenes. El procedimiento consultivo de la Corte está abierto exclusivamente a las organizaciones internacionales. Están habilitados para solicitar opiniones consultivas a la Corte cinco órganos de la ONU y dieciséis instituciones del sistema de Naciones Unidas. Cuando recibe una solicitud de dictamen, la Corte decide qué Estados y organizaciones pueden proporcionar información útil, y les permite presentar observaciones escritas y orales. En todos los otros aspectos, el procedimiento consultivo de la Corte se inspira en las reglas aplicables al procedimiento contencioso. Las fuentes de derecho aplicables son las mismas. Los dictámenes de la Corte tienen un carácter consultivo y no se imponen como tales a los organismos que las han solicitado. Sin embargo, existen ciertos instrumentos o normas que pueden dotar a los dictámenes de fuerza obligatoria. Desde 1946, la Corte ha emitido 27 dictámenes, que han versado, entre otros temas, sobre la conformidad de la declaración unilateral de independencia relativa a Kosovo, las consecuencias jurídicas de la edificación de un muro en el territorio palestino ocupado, la admisión de Estados en la ONU, la reparación de daños sufridos al servicio de Naciones Unidas, el estatuto territorial del Sahara Occidental y del Sudoeste africano (Namibia), las sentencias dictadas por tribunales administrativos internacionales, los gastos de ciertas operaciones de Naciones Unidas, el estatuto de los ponentes de derechos humanos, y la licitud de la amenaza o del empleo de armas nucleares. 

Casos pendientesEn este momento hay once casos pendientes de decisión: 
1. Proyecto Gabčíkovo-Nagymaros (Hungría/Eslovaquia) 
2. Actividades armadas en el territorio del Congo (República Democrática del Congo c. Uganda) 
3. Ciertas actividades llevadas a cabo por Nicaragua en la región fronteriza (Costa Rica c. Nicaragua) 
4. Obligación de negociar un acceso al océano Pacífico (Bolivia c. Chile) 
5. Cuestión de la delimitación de la plataforma continental entre Nicaragua y Colombia más allá de las 200 millas marinas de la costa nicaragüense (Nicaragua c. Colombia) 
6. Supuestas violaciones de los derechos soberanos y los espacios marítimos en el mar Caribe (Nicaragua c. Colombia) 
7. Delimitación marítima en el mar Caribe y el océano Pacífico (Costa Rica c. Nicaragua) 
8. Obligaciones relativas a las negociaciones para el cese de la carrera armamentística nuclear y el desarme nuclear (Islas Marshall c. India) 
9. Obligaciones relativas a las negociaciones para el cese de la carrera armamentística nuclear y el desarme nuclear (Islas Marshall c. Paquistán) 
10. Obligaciones relativas a las negociaciones para el cese de la carrera armamentística nuclear y el desarme nuclear (Islas Marshall c. Reino Unido) 
11. Delimitación marítima en el océano Índico (Somalia c. Kenia)


viernes, 20 de mayo de 2016

Sunismo y Chiismo

El problema religioso en el yihadismo global actual

Al político y novelista André Malraux se le atribuye la frase “.../... El siglo XXI será religioso o no será”. A medio camino entre una declaración de intenciones y una profecía, hoy podemos afirmar que el francés no se equivocaba si tenemos en cuenta que el principal problema que afecta a la seguridad global tiene que ver con la estrategia que para la implantación mundial del Islam hacen suníes y chiíes. Además, cada una de estas escuelas de pensamiento tiene influencia sobre muchos de los países de la zona MENA[1], gobiernos que ejercen su competencia, legítima o no, e influyen en incrementar o relajar la tensión que soporta la zona o los diferentes conflictos regionales que en ella conviven, casi todos con base religiosa. 

Para entender lo que separa a suníes y chiíes actualmente, se hace necesaria una pequeña introducción sobre el binomio religión y terrorismo, y para ello me parece oportuno rescatar lo que el Profesor David Rapoport describió como la oleada religiosa, dentro de su teoría de las cuatro oleadas del terrorismo moderno[2]. Para el autor desde 1880 hasta nuestros días se han sucedido cuatro oleadas: la anarquista, la anticolonial, la de la nueva izquierda y la religiosa. Las oleadas son ciclos de acontecimientos durante un determinado periodo de tiempo, caracterizado por fases de contracción y expansión en las que una serie de grupos cometen acciones terroristas. El patrón se repite una y otra vez en periodos subsiguientes, pero existen estímulos distintos en cada una de ellas. Las oleadas, permanecen durante un determinado tiempo gracias a la acción coordinada de doctrina y tecnología, muy distinta en cada etapa histórica y que condiciona la práctica del terror. 

El objetivo predominante en cada oleada es la revolución, entendida de un modo distinto en cada una. La mayoría interiorizó la insurrección como la máxima política de la autodeterminación nacional, gracias al legado de las revoluciones americana[3] y francesa[4] (es la francesa la que introduce el término terror en nuestro vocabulario gracias a los jacobinos[5], en cuya época se acuña el terrorismo moderno). 

De las cuatro oleadas nos interesa la religiosa, porque nos introduce en el objeto de nuestra disertación. Ésta comienza en la década de los ochenta del siglo XX y si en las tres oleadas anteriores la identidad religiosa era reconocible únicamente en lo étnico, en la cuarta oleada la religión tiene un significado completamente distinto, justificando los principios para el establecimiento de nuevos advenimientos. 

El Islam es la religión más importante de esta oleada. Pero otras religiones también han producido actos, atentados y terroristas. 

Rapoport nos dice que tres sucesos del mundo islámico proporcionaron el punto de inflexión político, es decir, las condiciones necesarias para la nueva oleada. La revolución iraní[6], los sucesos del Líbano, donde los Chiíes de Hezbolá introducen la bomba suicida, y el asalto a La Meca, secuestrando a cincuenta mil personas[7]. En todos ellos se consiguieron hitos que reforzaban a la religión como elemento unificador de una estrategia revolucionaria. 

Ya aparece el concepto religioso suní, contrapuesto al chií, en numerosos estados con amplias poblaciones musulmanas como Egipto, Siria, Túnez, Marruecos, Argelia, Filipinas o Indonesia. Algunos grupos suníes compiten con la experimentada OLP en atentados contra Israel, gracias fundamentalmente a los veteranos afganos. 

El atentado suicida era la táctica más novedosa además de muy efectiva. Se reafirma, por tanto, el martirio, un concepto con elevado significado religioso. Tal y como nos recuerda Luis de la Corte Ibáñez “.../... una operación suicida requiere muchos menos recursos que una operación armada y anulan la necesidad de tener que preparar la fuga de los terroristas que cometen el atentado, lo que a su vez aumenta el abanico de situaciones posibles en las que se puede atentar”[8]

Siguiendo el razonamiento de Rapoport, durante 2016 seguiremos inmersos en el tercer periodo de la oleada religiosa, ya que esta oleada ha producido dos organizaciones con un patrón de reclutamiento y una articulación únicos en la historia del terrorismo internacional. Estamos hablando de Al Qaeda, creada, financiada y dirigida por el saudí Osama Bin Laden hasta su muerte; en la actualidad está dirigida por el egipcio Aymán Al Zawahirí. La segunda organización es el DAESH o Estado Islámico, fundado Abu Musab Al Zarqawi y actualmente dirigida por Abu Bakr Al Baghdadí, y que en la actualidad ocupa parte de los territorios de Siria e Irak, donde ha proclamando el Califato. 

Es complicado moverse por las interpretaciones coránicas que justifican el terrorismo, ya que los matices van más allá de quien representa la autoridad política y religiosa. Podríamos resumirlas, muy someramente y en un primer momento, en este cuadro de elaboración propia:


DOCTRINAS CLÁSICAS
Retórica de la yihad armada desde el nacimiento y expansión del ISLAM, especialmente difundida contra las cruzadas cristianas. Legitimación de de la rebelión contra los gobernantes musulmanes que no impusieron la sharía, a través de las teorías de Ibn Taymiya, el Hanbalismo y el Wahabismo.
DOCTRINAS CONTEMPORANEAS
Hacen suyas los objetivos estratégicos del salafismo y del islamismo (revitalizar el ISLAM, restauración del califato y unión de todos los musulmanes en la Umma). Recelo hacia los valores de Occidente y le culpa de los males del ISLAM.
YIHADISMO REVOLUCIONARIO
Legitiman el empleo de la violencia, entendida como yihad para alcanzar los objetivos políticos del islamismo. Sayid Qutb es el principal ideólogo. Otro egipcio es Al-Salam Faraj. El concepto yihad es llevado a la práctica por grupos terroristas de alcance nacional.

YIHADISMO GLOBAL
AL QAEDA
Azzam predica internacionalmente la yihad para movilizar a los musulmanes contra la invasión soviética de Afganistán. Organiza la Oficina Afgana de servicios (MAK) como instrumento de propaganda, reclutamiento y obtención de recursos y posteriormente utiliza a los Muyahidín en otras zonas en conflicto. El MAK se transforma en Al-Qaeda gracias a Bin Laden y Al-Zawahiri, convirtiéndose en la principal “empresa” de yihadismo global. Al Qaeda busca la retirada de Occidente del escenario medio oriental para facilitar la caída de los regímenes árabes y restablecer el Califato. De orientación Suní, predican el salafismo yihadista.
 DAEHS, también denominado ESTADO ISLÁMICO (IS, ISIS, ISIL)
Amenaza Híbrida, ya que mezcla insurgencia y terrorismo. Reivindican un territorio para instalar el Califato, al que quieren mantener y extender, sin fronteras ni treguas permanentes. Es una versión extrema del salafismo yihadista que bebe de los mismos autores intelectuales que Al Qaeda.

Pero son muchas más, dentro de un complicadísimo esquema que ocupa el tiempo de más de 1.500 millones de musulmanes que hoy día practican esta religión. Y la opción que se elija condiciona el tipo y calidad de vida que se desarrollará en un determinado territorio. Así, vivir en Irak o Irán, además de sufrir la guerra, determina la práctica mayoritaria del credo chií. Si eres suní y vives en el Líbano, toda precaución es poca ya que el grupo terrorista Hezbolá es chií, aliado del sirio Al Asad, también pro chií pero en un país donde sólo el 10% practica esta tendencia islámica y que tiene sometido a la población a una guerra contra el DAESH, de confesión suní. La mayor parte de las escuelas quedan definidas dentro de los siguientes parámetros:

TENDENCIAS
Suníes, Chiíes, Jariyíes[9], Ismailíes, Imaníes y Zaidíes.

ESCUELAS JURÍDICAS
Suní: Malekita, Hanefita, Chafeíta y Ha.
Chií: Jafarita o Imamita
MOVIMIENTOS
Salafismo, Wahabismo, Deobandi y Sufismo.


Por lo tanto, hoy día tanto el terrorismo de Al Qaeda como la insurgencia terrorista del DAEHS tiene una base religiosa que condiciona su acción geoestratégica y geopolítica. Como síntesis podemos decir que la tradición habla de la fractura de los musulmanes a la muerte del profeta Mahoma, en el 632, por discrepancias sobre el que debía liderar la Umma[10] y estalla tras el asesinato de Alí[11]. Los jariyitas sostenían que el Califa debía ser uno de los más santos y virtuosos de la Umma, mientras que el chiismo defendía que debía pertenecer a la familia del Profeta. El sunismo defendía la manera tradicional árabe pre-islámica para nombrar al líder de la comunidad mediante un consenso entre los líderes de las tribus, eligiendo a la persona que tuviera el respeto de la Umma. Sin embargo la historiografía musulmana sitúa en el año 656 el inicio de esta disputa, el año del asesinato del tercer Califa, Uthman. Según esta versión, Alí fue acusado por Aisha, viuda de Mahoma, y por el Gobernador de Siria, Muawiya, de este asesinato. Alí llego a ser Califa y al no ser reconocido por éstos se retiró pacíficamente a su ciudad. Sin embargo, algunos partidarios suyos no compartían que no se combatiese contra Muawiya y, presumiblemente, esa fue la causa por la que tanto él como su hijo Hasan fuesen asesinados en el 661. La confrontación, finalmente, llegó a producirse, en la llamada batalla de Kerbala[12], en el año 680, donde moriría Hussain, el segundo hijo de Alí y Fátima, y cuyo recuerdo es la fiesta principal del chiísmo. A partir de ese momento los partidarios de Alí, los chiítas, tendrán que vivir en la clandestinidad[13]. Y el recuerdo de esta confrontación y la persecución del chiísmo por parte de los Califas Omeyas de Damasco alimentan, todavía, las tensiones actuales en un conflicto por el liderazgo del Islam. Los chiíes, en torno a 150 millones de practicantes, son mayoría en Irán, Irak y Bahréin, y cuentan con importantes comunidades en Líbano, Yemen, Afganistan, Kuwait, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudí, Emiratos e India. Los suníes, en torno a 1.300 millones de practicantes, son mayoría en Arabia Saudí, los países del Golfo Pérsico, Egipto, Magreb, África y Asia. En Siria gobiernan los chiíes en un país con predominio sunita mientras que en Bahréin ocurre lo contrario. Una vista al mapa nos dice que, salvo en Irak, el resto vive en las zonas más empobrecidas y menos desarrolladas de los territorios, sometidos a la mayoría sunita. Grosso modo, estas son sus principales diferencias:


TENDENCIA SUNITA
TENDENCIA CHIÍTA
DOCTRINA
No contemplan la necesidad de un guía (Imán) pero han seguido a varios líderes a lo largo de su historia. No creen en la autoridad del clero pero sí ven necesarias las escuelas de interpretación del Islam, donde los denominados Ulemas son tan respetados como los imanes chiítas.
El hombre es libre de elegir sus actos por lo que necesita un guía (Imán) que le permita discernir entre el bien y el mal. Este guía debe ser descendiente del Profeta por vía de su hija Fátima. De la pareja de Fátima y Alí, el primer Imán, desciende el resto.
INTERPRETACIÓN ICONOCLASTA
Son contrarios a cualquier representación de la divinidad o mediación entre Alá y el hombre.
Veneran a sus santos, figuras que han llevado una vida ejemplar, a los que dedican capillas y ermitas que son objeto de peregrinación.
LIDERAZGO RELIGIOSO Y POLÍTICO
Rechazan el clero como principio de autoridad religiosa. Solo creen en la relación directa hombre y Alá y en la interpretación personal del Corán. Separación religión y Estado.
El líder religioso es también el líder político. Así, Mulás y Ayatolás son los guías de la comunidad.


Como vemos, al margen del asunto sobre el liderazgo de la Umma las diferencias entre suníes y chiíes son muy pocas. Mientas los primeros tienen cinco momentos de oración al día (amanecer, mediodía, tarde, ocaso y noche), los chiíes tienen tres momentos (amanecer, mediodía y ocaso). Los suníes se purifican al estilo dictado por el Corán (cara, brazos hasta los codos, cabezas y los pies hasta los tobillos) y añaden boca, nariz y orejas, uniendo a los brazos la mano hasta el codo. Los chiíes hacen lo mismo salvo en el brazo que lo hacen en dirección contraria, desde el codo hasta la mano. El zakat (impuesto) es aceptado por ambas tendencias, el Haj (peregrinación a La Meca) es obligada para todo musulmán, pero los chiíes establecen la justicia social por encima de este deber, y la Mutah (matrimonio temporal), aunque permitido por el Corán, es practicada por los chiíes y criticada por los suníes. 

El yihadismo actual, representado por Al Qaeda y sus franquicias, y el DAESH, son una versión extrema del salafismo, con raíces apocalípticas. Como ya hemos advertido, la religión lo es todo en este movimiento. Para los yihadistas, son los sistemas democráticos, sobre todo los occidentales, los que provocan la pobreza y la injusticia en la sociedad musulmana por lo que se hace necesaria una guerra de legítima defensa[14] donde la rectitud de la ley islámica (sharía) devuelva a la tierra un Califato ideal que reproduzca el existente en los primeros tiempos del Islam. El objetivo es, por tanto, volver a la pureza del salafismo, del siglo VII. A partir de este concepto todo aquel que es explotado, reprimido, los que no pueden ofrecer un futuro de razonable comodidad a los suyos vuelve su cara a la religión como la única salida posible a una situación que supera cualquier intento de conformidad. Se promueve ante los desesperados, de manera inteligente, un sistema totalitario en virtud de las escuelas más radicales, considerando infieles a todos aquellos que están fuera la ley islámica para atemorizar a propios y extraños. Los fanáticos, los que manejan los hilos religiosos de la población, llevan por el camino de la Guerra Santa a un verdadero ejército de personas bajo un prisma salafista yihadista que ha conseguido vencer a movimientos políticos tan importantes como el nacionalismo panárabe y laicista de Nasser, Gadafi o Bumedian. 

Podemos concluir entonces que las razones del yihadismo se encuentran en su ideología de base religiosa. Hay, por tanto, componentes religiosos en el yihadismo actual. 

La religión ha movido más espadas y plumas que las cuestiones nacionalistas o étnicas. De hecho, muchas de éstas han tenido tintes religiosos por lo que acaban siendo a favor o en contra de la instauración de un credo. La fe se asienta en lo más profundo del ser humano, convirtiéndose en pilar y guía, por lo que une y separa con mayor virulencia. Decir que la religión no es relevante hoy día es faltar a la verdad. De los 7.300 millones de habitantes del planeta, más de 6.000 dicen pertenecer a alguna religión, siendo las mayoritarias el Cristianismo, el Islam y el Budismo. Además, la religión suele fundirse con planteamientos nacionalistas, por lo que incrementamos las razones que nos hacen discrepar, legitimando conflictos que poco tienen que ver con lo religioso y que ha servido a muchos gobiernos a ampliar su base social o para justificar una acción determinada, como el terrorismo. 

Federico Aznar Fernández Montesinos[16] nos dice que fue en los años 20 del siglo pasado cuando surge el islamismo político como la mejor solución para encuadrar toda una estrategia política, haciendo de “.../... punto de encuentro entre religión y política”. Con ello se moderniza el islam convirtiendo en anhelos políticos los propios del Islam. A partir de 1980 del siglo pasado surgen de multitud de partidos políticos de base islamista que acceden a muchos de los gobiernos que actualmente se encuentran en países de mayoría musulmana. Toda esta sucesión de acontecimientos acelera la máxima de que el poder político y el religioso sean ostentados por una misma persona, instrumentalizando el poder político. Sin embargo, la diferencia entre ambos se establece en cuanto al modo en el que conseguir reconstruir la Umma: el político importando democracia y el religioso desde la violencia, usando como excusa el salafismo yihadista. 

El salafismo ha existido siempre, ya que hace referencia a los denominados cuatro Califas perfectos[17] de los sunitas. Como ya sabemos, al ser de base suní, el salafismo pretende volver a las raíces del Islam, a la vida que se llevaba en tiempos del profeta Mahoma, la época de esplendor del Islam. Por eso se esfuerzan, desde el terror en muchos casos, en unificar la doctrina para toda la Umma en base a una lectura rigorista de El Corán, pasada por la exacerbación de algunos autores que ponen de manifiesto unos hadices[18] sobre otros. Si el Islam es tradicionalista per sé, el salafismo lo agrava aun mas, enfatizando el retorno a los mejores tiempos del Profeta, con el fin de volver a reproducirlos. En el Corán se encuentran todas las respuestas, no hace falta encontrarlas en otros textos y cualquier acción de la vida se contesta gracias lo escrito en el texto sagrado. Tan es así que los grupos terroristas o insurgentes se sustentan, en mayor o menor grado, en una ideología profundamente religiosa, especialmente el DAESH[19], aunque Al Qaeda incorpora también elementos políticos de primer nivel. Ambos, además, adecúan su planteamiento a la región donde actúan. 

En la estrategia terrorista de Al Qaeda es principal la apuesta por combatir a los países occidentales, y solo después de haber acabado con el verdadero enemigo, dedicar su esfuerzo a los regímenes apóstatas islámicos. En el DAESH no parece tan clara esta secuencia de objetivos, siendo importante el hecho de tener un territorio propio donde proclamar el Califato y desde el que poder exportar la lucha contra Occidente; hacerse con un territorio propio exige atacar países de la órbita islámica, pero generalmente de confesión chií. Y no es casual ya que el salafismo se caracteriza también por su antichiísmo que tiene una tradición wahabí y para poder entender esta última escuela tenemos que remontarnos a lo que ya sabemos: la sucesión del Profeta que los chiíes consideran debía haber recaído en Alí y no en Abu Bakr. Además, el Corán no puede ser interpretado directamente, tal y como dicen los salafistas (sunitas), sino siempre a través de los imanes. 

Para el Corán el creyente está llamado a la acción, es decir, poner remedio cuando se observan actitudes distintas a las dictadas por los diferentes hadices. El problema reside en quien tiene la potestad de poder hacerlo, de poder ejecutar lo que se denomina la hisba[20]. En territorio del DAESH puede aplicarla cualquiera. 

Las zonas de influencia chiíta coinciden con las zonas de dominio del antiguo imperio persa. Irán ha conservado, además, la lengua persa a pesar de su pronta islamización. No tenemos la seguridad de poder afirmar que desde el DAESH, además de financiarse con las ruinas de la antigua Palmira, estuvieran asestando un nuevo golpe, esta vez cultural, al chiísmo. Lo que sí está claro es que las diferencias entre ambas tendencias llegan a justificar actos que preocupan sobremanera al conjunto de los países, sean occidentales o no. No tiene sentido preguntarse si el chiísmo es más abierto y tolerante que el sunismo. Los suníes no tienen clérigos pero sí líderes religiosos que son a la vez los políticos. El Imán suní, el que dirige la oración, es una persona que conoce los fundamentos del Islam porque se ha formado para ello; pero no es una persona sagrada ni tiene participación especial en el concepto divino del salafismo. Como ya sabemos, los chiítas son muy clericales, prohibiendo a sus miembros ejercer cargos políticos. El imanato es uno de los pilares del chiísmo ya que Dios no puede permitir que el hombre camine hacia su perdición, necesitando guías espirituales para corregir su rumbo. 

Hoy podemos decir que de entre todos los movimientos extremistas armados musulmanes, la mayoría de los ataques contra civiles los ejecutan grupos de tendencia suní, fundamentalmente el DAESH. Por el contrario, los chiítas son los que menos lo reivindican, al tener tan solo a Hezbolá como grupo activo. Son continuos los ataques contra chiítas, ya sea en sus barrios, mezquitas o intereses, por parte del DAESH. ¿Son los suníes más radicales? Puede que sí, pero ante la duda sobre qué responder podemos afirmar, sin género de dudas, que son más numerosos. Además, los chiíes son herejes ante los ojos de los suníes, ya que para ellos su credo no forma parte del Islam. No tiene la misma visión un chií, ya que considera al suní musulmán, aunque practicante de otra doctrina distinta de la suya. El hecho de tener un solo líder permite a los chiíes disponer de alguien que interprete el Corán y la Sunna, la tradición. Los suníes tienen tantos líderes como grupos de combatientes, por lo que es habitual que utilicen el terror según su rigor, que suele estar muy alejado de los conceptos clericales generales y más cerca de aquellos que justifican su lucha. Por último, mientras los suníes buscan su Califato mundial, los chiíes están más preocupados por establecer su poder en su territorio. 

Si la religión es clave para entender la historia del mundo, también lo es hoy día para entender el fenómeno terrorista e insurgente yihadista. Y aunque en estas organizaciones se mezcle política y religión, desde mi punto de vista, es lo segundo lo que motiva toda una estrategia y el afán de conseguir un objetivo. Gracias a la religión se han incorporado nuevas dinámicas geopolíticas y geoestratégicas al mapa internacional, como viene ocurriendo desde que el mundo lo es. Por lo tanto no sería descabellado intentar entender las dinámicas islamistas, que no islámicas. Y esperar una respuesta contundente por parte de aquellos que coincidiendo con la creencia no comparten los métodos terroristas para implantar su credo. Y no es baladí recordar a Robert Axelrod y su teoría de las Ganancias Relativas, donde en una posible estrategia de Blood Kinship, algunos países árabes estén dejando que otros se debiliten para poder implantar más fácilmente sus intereses y creencias.



[1] Acrónimo de Middle East and North Africa.
[2] Ensayo elaborado por David Rapoport, catedrático emérito de ciencia política en la universidad de California (UCLA).

[3] Conflicto que dio lugar a la declaración de independencia de Estados Unidos de 1776.
[4] Revolución francesa de 1789.
[5] En la actualidad el término jacobino se aplica a quien es partidario de medidas revolucionarias o al izquierdista radical.
[6] La revolución islámica de 1979, fue el proceso de movilizaciones que desembocó en el derrocamiento del Sha de Persia Mohammad Reza Pahlevi y la consiguiente instauración de la República Islámica actualmente vigente en Irán.
[7] El salafista suní Al Utaybi y quinientos  seguidores  asaltaron la gran mezquita de La Meca el 20 de Noviembre de 1979,  secuestrando a las cincuenta mil personas que allí estaban con un resultado de más de mil víctimas.
[8] Luis de la Corte Ibáñez. La Lógica del Terrorismo. Alianza Editorial. Madrid. 2006. Página 273.
[9] Los Jariyitas se presentan como los puritanos del Islam.
[10] Ummat al-Islam o Ummat al-nabi, la comunidad de los musulmanes que creen en Alá como su Dios y en Mahoma como enviado suyo. Umma: El integrismo en el Islam. Antonio Elorza. Ciencia Política Alianza Editorial. Madrid. 2002. Página 24 y ss.
[11] Abu l-Hasan Ali Ibn Abi Tálib, más conocido como Alí, primo y yerno de Mahoma al estar casado con Fátima, su hija. Alí es el cuarto y último Califa bien guiado para los suníes y el primer Imán para los Chiíes.
[12] La batalla de Karbalā fue un breve combate librado el 10 de octubre del año 680, entre un ejército enviado por Yazid I, de los Omeyas, y un pequeño grupo de familiares y seguidores que acompañaban a Hussain ibn Alí, nieto del profeta Mahoma.
[13] Notas recogidas del estudio Islam. La media luna creciente. Cuadernos Cristianismo y Justicia de la Fundación Lluis Espinal. Número 197. Jaume Flaquer.
[14] Ibn Taymiyya, uno de los ideólogos del yihad  llegó a decir que “.../... el yihad es el mejor acto voluntario que un hombre puede llevar a cabo, mejor incluso que la peregrinación a La Meca o la oración”. La internacional Yihadista. Cuadernos de Estrategia. Ieee.es. Número 173. El yihadismo en su contexto histórico. Ignacio Fuente Cobo.
[15] Desde 1990 57 estados mundiales no han ratificado la Declaración de Derechos Humanos de 1948. Los de origen musulmán han ratificado la llamada Declaración de Derechos Humanos del Islam, o Declaración de El Cairo, que incluye una lista de derechos distinta a la de Naciones Unidas http://www.abc.es/internacional/20131016/abci-declaracion-islam-201310151725.html
[16] La internacional Yihadista. Cuadernos de Estrategia. Ieee.es. Número 173. Los componentes ideológicos del yihadismo.
[17] Abu Bakr, Omar, Utmán y Alí.
[18] Un hadiz literalmente significa un dicho o una conversación, pero islámicamente representa los dichos y las acciones del Profeta Mahoma relatadas por sus compañeros y compiladas por aquellos sabios que les sucedieron.
[19] El DAESH ha recuperado tradiciones del siglo VII tales como la crucifixión,  la esclavitud o la lapidación. 
[20] “Aquel de vosotros que vea algo ilícito debe impedirlo con su mano; si no puede con su lengua y si no puede con su corazón y éste es el grado más débil de la fe” Los jardines de los justos. Imán An Nawawi.  http://www.islamicbulletin.org/spanish/ebooks/jardin_espanol.pdf

viernes, 13 de mayo de 2016

Nos preocupan los conflictos armados


Aunque observamos la TV o leemos la prensa con cierta frialdad, nos preocupan los conflictos armados que se suceden en el mundo. Y es que escuchamos la cifra de víctimas en un atentado, ya sea en zona de guerra o provocado por el yihadismo,  como si se tratara de un relato ya interiorizado. Pero datos recientes nos dicen que nos preocupamos por estos conflictos y queremos saber más sobre ellos. De esta forma el diario El País publicó en diciembre del año pasado las palabras más buscadas en el buscador de buscadores, Google. Aquí os dejo el artículo ya que su lectura resulta muy interesante, a la vez que nos enteramos un poco más de las causas de algunos de los conflictos que, desafortunadamente, se siguen sucediendo. Hablamos de Siria, Ucrania, Oriente Próximo y el Sáhara Occidental. 

El gigante de Internet Google ha publicado varias listas con los términos más buscados durante el año 2015, esto es, la cantidad de veces que los usuarios han consultado esas palabras en el motor de búsquedas. EL PAÍS ha analizado los datos de interés que los usuarios han tenido este año en los conflictos internacionales. Las búsquedas que se han realizado desde España se han centrado en Siria, pero los lectores mantienen la atención en otros frentes abiertos como el de Ucrania, tras la intervención rusa en el este; la larga contienda en el Sáhara Occidental, y el conflicto árabe-israelí. Las consultas sobre el origen y explicación de la guerra siria son las palabras clave que los internautas más han buscado dentro este apartado.

Siria

La fascinación e interés por el conflicto sirio entre los lectores tiene raíces muy diferentes, desde la puramente informativa tras cinco años de guerra y más de 240.000 víctimas entre civiles y uniformados (datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos), hasta la que alimenta precisamente una de sus aristas más incontrolables: la atracción de simpatizantes a través de las redes sociales —más de 45.000 perfiles en Twitter, por ejemplo— y el reclutamiento de combatientes a partir de la propaganda vertida en estas plataformas.

Sin duda que la complejidad de la contienda en el terreno, en el que escasean las fuentes de información independientes, ha movido a los internautas a buscar información básica para entender. Sirva de ejemplo que según el Centro Carter, desde el inicio de la guerra —nacida del levantamiento prodemocrático de marzo de 2011—, han intervenido en las hostilidades alrededor de 7.000 grupos armados, hoy reunidos en un puñado de grandes coaliciones con dos enemigos, fundamentalmente: el régimen de Bachar el Asad y el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés).

El ISIS, el fenómeno, su crueldad, sus éxitos en el terreno de batalla y su espectacular propaganda en la Red han atraído también a los lectores para entender Siria y su guerra, lugar donde creció y se expandió el grupo yihadista a lo largo de 2013 y hasta ahora. Finalmente, la crisis y drama de los refugiados que llegan a Europa, alrededor del 60% de nacionalidad siria, ha despertado nuevas necesidades entre los ciudadanos para entender la guerra y el porqué de la huida de miles de ciudadanos de la antigua Mesopotamia.

Ucrania

Varios millones de personas son rehenes del conflicto armado que en 2014 enfrentó al Gobierno central de Kiev con los secesionistas de las regiones orientales de Ucrania apoyados militarmente por Rusia. Los acuerdos de Minsk, firmados en febrero de 2015, han mitigado los enfrentamientos en las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL), donde se vive una situación que no es de paz pero tampoco es de guerra a gran escala. La OSCE vigila que las partes enfrentadas no movilicen el armamento y equipo que retiraron dejando un corredor neutral, a resultas de un acuerdo que está atascado debido a diferencias irreconciliables sobre el modelo de Estado en Ucrania.


Más de ocho mil personas han perecido en el conflicto, según los datos oficiales, pero se calcula que son muchas más. Bloqueadas por Ucrania, la RPD y RPL subsisten con la ayuda económica de Rusia y están cada vez más integradas a este país, gracias a la frontera común: comercian en rublos rusos y, con ayuda de consejeros llegados de Rusia, organizan sus propias administraciones centralizadas y se libran de los caudillos revolucionarios que en la primavera de 2014 protagonizaron la rebelión contra Kiev.

Oriente Próximo

El conflicto de Oriente Próximo, y más en concreto la disputa entre israelíes y palestinos por el territorio de lo que fue mandato británico sobre Palestina hasta 1948, atrae el interés de muchas personas. En la web de EL PAÍS lo comprobamos por el elevado número de comentarios enfrentados que generan las noticias sobre este asunto. Cabe suponer entonces que las búsquedas en Internet pueden tener la misma base: la atención que suscita entre el público un conflicto que sigue abierto desde hace décadas, con defensores activos de las tesis de cada una de las partes en casi todos los países. La presencia de decenas de corresponsales internacionales sobre el terreno también contribuye a generar un flujo constante de información desde Oriente Próximo, y la consiguiente demanda por parte de la audiencia.

Tras la esperanza que despertó en la comunidad internacional la firma de los Acuerdos de Oslo y el nacimiento de la Autoridad Palestina, con competencias sobre parte de Cisjordania y Gaza, la paralización de las negociaciones entre israelíes y palestinos no invita al optimismo sobre una solución del conflicto dos décadas después. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reclama la constitución de un Estado propio con capital en Jerusalén Este, dentro de los limites anteriores a la guerra de 1967 y a la ocupación militar israelí.

El Estado judío, por su parte, ha impulsado desde entonces la creación de asentamientos de colonos que en la actualidad suman unos 600.000 habitantes en Cisjordania y Jerusalén Este. Después de que Hamás se hiciese con el control efectivo de la Franja en 2007, con la consiguiente fractura política en el campo palestino, se han sucedido tres intervenciones militares israelíes en Gaza. Las últimas negociaciones entre israelíes y palestinos quedaron bloqueadas en mayo de 2014, sin que se hayan vuelto a producir contactos desde entonces. El pasado octubre estalló una ola de violencia en Israel y Palestina sin perecederos desde la Segunda Intifada (2000-2005). En una serie de continuos ataques, la mayoría por acuchillamientos, han muerto dos decenas de israelíes. Unos 120 palestinos —la mitad de ellos acusados de ser agresores– han perdido la vida en acciones de las fuerzas de seguridad y el Ejército.

Sáhara

El interés de los internautas por el Sáhara Occidental pude obedecer al vínculo emocional que existe entre España y la antigua colonia española. Vínculo que se refuerza con la llegada cada verano de unos 5.000 niños saharauis que pasan las vacaciones junto a familias españolas. El interés se acrecienta también por el dinamismo en las redes de las distintas organizaciones de “Solidaridad con el pueblo saharaui”.

En la actualidad, los saharauis siguen esperando a que la ONU celebre el referéndum donde el pueblo del Sáhara Occidental ha de elegir entre la independencia y la integración con Marruecos. La misión de la ONU lleva 24 años intentado convocar esa consulta. Pero el rey de Marruecos, Mohamed VI, ha advertido en varias ocasiones que la independencia “de las provincias del sur” no es negociable.




viernes, 6 de mayo de 2016

Diez cosas que importa saber sobre la amenaza del terrorismo yihadista en Europa Occidental

Europa se estremece ante cada nuevo atentado. El terrorismo y la insurgencia yihadista están más que presentes en la tierra de la libertad que no entiende donde están los fallos que permiten que este tipo de actos contra la democracia, contra la libertad y contra todos sigan ocurriendo. La Unión Europea debe caminar irreversiblemente hacia la unión política, y dejar de ser el "enano político" que definió Christoph Bertram. Y también entender que la amenaza es global, asimétrica y con un marcado caracter político y militar. Sin duda, Fernando Reinares es de los que más saben sobre terrorismo yihadista. Y, una vez más, lo demuestra en este artículo que reproducimos a continuación. 


Primera

La amenaza del terrorismo yihadista –es decir, del terrorismo cuya práctica se justifica desde una visión fundamentalista y belicosa del credo islámico que se conoce como salafismo yihadista– existe en Europa Occidental desde el inicio de la década de los noventa del pasado siglo.

En la actualidad, las fuentes genéricas de dicha amenaza son dos: por una parte, el denominado Estado Islámico (EI). Por otra, al-Qaeda y sus ramas o entidades afines. Hasta 2013 fue una amenaza directa o indirectamente relacionada con al-Qaeda, organización formada en 1988 y que durante unos 28 años se mantuvo como la única matriz del yihadismo global. Pero desde 2014, la amenaza de terrorismo yihadista en Europa Occidental procede asimismo de EI, constituido a partir de lo que con anterioridad fue la rama iraquí de al-Qaeda, si bien ahora se presenta como matriz alternativa y rival de la misma por la hegemonía del yihadismo global.
Segunda

El primer atentado con víctimas mortales en Europa Occidental asociado a la urdimbre del yihadismo global ocurrió el 25 de julio de 1995 en París, cuando miembros del Grupo Islámico Armado (GIA), de origen argelino y entonces estrechamente vinculado con al-Qaeda, mataron a ocho personas e hirieron a más de cien en un céntrico ramal de la Réseau Express Regional (RER).

Trenes de Cercanías fueron asimismo blanco de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, preparados y ejecutados por integrantes de una red terrorista que tuvo tres componentes básicos –uno de ellos introducido por el desaparecido Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) – y estuvo vinculada con mando de operaciones externas de al-Qaeda. Causaron 191 muertos y más de 1.800 heridos. La implicación de al-Qaeda quedó asimismo de manifiesto en los atentados que, el 7 de julio de 2005, produjeron en Londres 56 muertos y más de 500 heridos.
Tercera

Al poco de configurarse como tal en el verano de 2014, los dirigentes del denominado Estado Islámico decidieron articular dentro de Europa Occidental –principalmente, aunque no sólo, en Bélgica y Francia– al menos una red operativa para desarrollar atentados en esos y otros países. Atentados mediante los cuales producir un miedo que incida sobre las conductas de los ciudadanos europeos y condicione las decisiones de sus gobernantes, ahondando la fractura entre musulmanes y resto de la población, en beneficio de EI y sus objetivos.

Terroristas pertenecientes a una red operativa de EI, de la que existía constancia desde enero de 2015, llevaron a cabo en París, el 13 de noviembre de este mismo año, una serie de atentados cuyo balance fue de 130 muertos y no menos de 350 heridos. Otros yihadistas pertenecientes al mismo entramado perpetraron el 22 de marzo de 2016 los atentados de Bruselas, con al menos 32 fallecidos y más de 300 heridos.
Cuarta

Los focos de la amenaza del terrorismo yihadista para Europa Occidental –es decir las zonas de conflicto donde se encuentran asentadas las organizaciones que han venido practicando esa violencia en suelo europeo y tienen voluntad de seguir haciéndolo– se encuentran fuera del territorio europeo, sobre todo en el Sur de Asia, Oriente Medio y Norte de África.

En el caso de la amenaza relacionada con al-Qaeda o las extensiones territoriales de su estructura global descentralizada y las diversas entidades afiliadas con la misma, sus principales bases están localizadas en Afganistán, Pakistán, Siria, Yemen, Argelia y Mali. Incluso Somalia podría añadirse a este listado. En el caso de la amenaza relacionada con Estado Islámico, los focos fundamentales de amenaza, en lo que atañe a Europa Occidental, se sitúan principalmente en los dominios con que cuenta en Siria e Irak, pero existe potencial para que a estos dos países haya que sumar Libia.
Quinta

Pero la amenaza del terrorismo yihadista en Europa Occidental tiene actualmente, junto a esa dimensión externa de sus focos, una inusitada dimensión interna. A partir de 2012, la insurgencia terrorista desarrollada en Siria e Irak por las organizaciones ahora conocidas como Frente al-Nusra –es decir, la rama siria de al-Qaeda– y Estado Islámico ha producido una movilización yihadista de alcance mundial y sin precedentes conocidos desde que existe el fenómeno del yihadismo global, en la que destaca un notable contingente europeo.

Procedentes de Europa Occidental son, de hecho, entre una cuarta y una quinta parte del total de los aproximadamente 25.000 individuos que se habrían desplazado como combatientes terroristas extranjeros a Siria e Irak en los últimos cuatro años, principalmente pero no sólo para unirse a las filas de EI o instalarse en los amplios territorios donde ésta organización yihadista ha conseguido imponer su dominio efectivo y sobre los cuales ha proclamado un pretendido nuevo Califato.
Sexta

Esa movilización yihadista –es decir, el conjunto de los extendidos procesos de radicalización y reclutamiento inherentes a la misma– no está impactando por igual a todos los países de Europa Occidental, ni a todos los segmentos de la población musulmana que habita a lo largo y ancho de la región. Se trata de una movilización yihadista que afecta de un modo muy especial a adolescentes o jóvenes vulnerables, de ascendencia cultural o familiar islámica, que son descendientes de inmigrantes procedentes de países con sociedades mayoritariamente musulmanas. De aquí que los países europeos en los que dicha movilización es más acusada sean precisamente aquellos donde esas segundas generaciones prevalecen entre sus respectivas poblaciones musulmanas.

Así pues, la propaganda yihadista a través de Internet y las llamadas redes sociales explica sólo en parte los niveles y demarcaciones de esta movilización yihadista. Radicalización y reclutamiento suelen ser procesos que implican interacción cara a cara en contextos de influencia salafista.
Séptima

Sean cuales sean los focos y fuentes de la amenaza que el terrorismo yihadista supone para Europa Occidental –aun considerando que la intensidad de la procedente de Estado Islámico se estima comparativamente más elevada en la actualidad que la relacionada directa o indirectamente con al-Qaeda–, el rango de sus posibles expresiones es amplio.

Este rango oscila entre, por una parte, los atentados planificados de manera centralizada desde el exterior, preparados por responsables de células operativas locales con atención a las circunstancias específicas del lugar en que van a ser llevados a cabo y ejecutados con una letalidad elevada, y, por otra parte, los cometidos por individuos que se desenvuelven aislados y están únicamente inspirados por la propaganda que difunden las organizaciones yihadistas. Entre uno y otro polo caben distintas manifestaciones intermedias. Por otra parte, no deben descartarse atentados no convencionales en los que se utilicen, por ejemplo, elementos radioactivos o sustancias químicas.
Octava

Combatir con eficacia el terrorismo yihadista en Europa Occidental requiere –aunque la protección absoluta frente al mismo sea imposible– que cada Estado de la región, de acuerdo con los principios y procedimientos de la democracia liberal comunes a todos ellos, disponga de agencias de seguridad con secciones específicamente adaptadas para la lucha contra esa amenaza, de un adecuado tratamiento jurídico de los delitos inherentes a la misma y de unidades de inteligencia especializadas en desbaratar su financiación, entre otras medidas. Es preciso que cuenten también con programas a través de los cuales proporcionar una debida atención a las víctimas del terrorismo y planes a distintos niveles de gobierno mediante los cuales construir resiliencia social y hacer frente a la radicalización violenta. 

Sin embargo, la percepción de la amenaza yihadista que tienen las élites políticas y las opiniones públicas varía de unos países europeos a otros, lo que se traduce en marcadas diferencias entre sus correspondientes sistemas antiterroristas nacionales.
Novena

Pese a esas disparidades en sus respectivos sistemas antiterroristas nacionales, los 28 Estados de la Unión Europea y los cuatro más asociados a Schengen cuentan con un marco comunitario de cooperación sin parangón en el mundo. Este marco ha permitido aproximar legislaciones penales, instrumentos policiales y otro tipo de iniciativas como las elaboradas para prevenir procesos de radicalización yihadista –es decir, ha permitido europeizar en buena medida las políticas antiterroristas en Europa Occidental–, a partir de una definición común de terrorismo que fue adoptada en 2002 y de una estrategia de lucha contra dicho fenómeno que data de 2005.

Sin embargo, los países europeos, debido a su consideración de intereses nacionales y a la desconfianza, han preferido hasta ahora privilegiar el clásico intercambio bilateral de información antiterrorista, en detrimento de los mecanismos multilaterales propios –como Europol o el SIS– y de otras instancias internacionales (por ejemplo, Interpol) existentes para compartir a tiempo esa información.
Décima

Reducir los niveles de la amenaza terrorista y contener o hacer que remitan los procesos de movilización yihadista indisolubles de la misma, dentro del espacio de Europa Occidental o –ampliando el escenario hacia el Este– de la Unión Europea, requiere también actuar en y con terceros países. Requiere debilitar las organizaciones que son fuente de dicha amenaza en los focos donde están asentadas, para degradar sus capacidades operativas y erosionar sus estrategias de movilización de recursos. Ello implica el uso de medios militares pero como parte de una estrategia colectiva multifacética y sostenida.

Por ejemplo, es preciso que los países de la Unión Europea contribuyan a evitar, en acción colectiva con los del Magreb y de África Occidental, que se fortalezcan la rama de al-Qaeda que opera en ese escenario y sus afiliados. Más perentorio aún es debilitar, degradar y derrotar, en el marco de una coalición internacional más decidida, a Estado Islámico en Siria e Irak. 

Fernando Reinares
Investigador principal de Terrorismo Internacional y director del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, Wilson Center Global Fellow y Adjunct Professor en la Universidad de Georgetown | @F_Reinares