viernes, 9 de septiembre de 2016

Vexilología divulgativa



Reproducimos a continuación, por su interés histórico y geopolítico, este artículo de Juan López Ventura publicado en la web El Orden Mundial en el Siglo XXI.

Seguro que alguna vez te has fijado en que hay banderas de países que se parecen mucho entre sí. Colores iguales, formas idénticas… Nos puede venir a la cabeza el ejemplo de las banderas escandinavas: ¿cómo es la bandera de Noruega? ¿y la de Islandia? ¿y cómo es la de Dinamarca? Son muy parecidas, ¿verdad?
 
Estas coincidencias (que en realidad no lo son tanto) se repiten por la geografía mundial en más ocasiones de las que pensamos.
 
Las banderas son símbolos que intentan transmitir una serie de valores con el objetivo de crear identidades, por ello, no es de extrañar que, en una misma región de características históricas y culturales parecidas, surjan símbolos igualmente parecidos. La historia común de países como Guatemala, Nicaragua y Honduras hace que, hoy en día, sus banderas sean prácticamente iguales. Lo mismo ocurre con Australia y Nueva Zelanda, o con Serbia, Eslovenia y Eslovaquia.
En este artículo vamos a viajar por el mundo para descubrir la historia que hay detrás de las banderas, y así intentar conocer un poco mejor distintas regiones y culturas. Es un recorrido apasionante y que nos ayudará a comprender muchas cosas a través de los colores y las formas.
 
Comenzamos nuestro viaje por el Norte de Europa. Mencionábamos las banderas de Noruega, Islandia y Dinamarca, que ciertamente son muy parecidas. El uso de los colores azul, rojo y blanco es recurrente en esta zona del mundo, donde además se usa un mismo diseño, apenas repetido en ningún otro lugar.
Este diseño de una cruz tumbada hacia la izquierda sobre un fondo de color es la conocida como Cruz de San Olaf (o simplemente Cruz escandinava), un símbolo de la cultura cristiana que conquistó las heladas tierras del Norte durante los siglos VIII y XIII, en un proceso lento y que fue desplazando poco a poco la cultura vikinga y los mitos nórdicos. Fue en el S.XI cuando el rey Olav Tryggvason comenzó la cristianización de Noruega, tras haber visitado Inglaterra. Ya había habido intentos en siglos anteriores, pero no habían fructificado.
Las primeras banderas escandinavas que adoptaron esta simbolización del cristianismo fueron las de Dinamarca, en el año 1478, y la de Suecia, en 1563. Mucho más tardaron Noruega (1821), Finlandia (1918) e Islandia (1944). Además, hay muchos territorios de la región que mantienen la Cruz de San Olaf en sus banderas, como las Islas Feroe, el Archipiélago Aland o la propia Inglaterra. Si bien en la forma hay total coincidencia, en la utilización de los colores encontramos varias diferencias interesantes.
Todos los países que históricamente han tenido más relación con Dinamarca han mantenido en su bandera el color rojo, protagonista en la bandera primigenia danesa. Suecia es la única que incluye un color propio (el amarillo), y Finlandia escogió los colores que mejor describen su realidad geográfica: el azul del abundante agua y el blanco de la nieve y el hielo. En cierta manera la bandera de Finlandia es un mapa de su territorio, con lagos y ríos azules recorriendo el fondo blanco, que es el país. En cuanto a Noruega e Islandia, es curioso observar que son dos banderas exactamente idénticas, pero con los colores principales cambiados: la cruz de la bandera de Islandia es roja, mientras que la cruz noruega es azul y el fondo rojo, siendo azul en Islandia.
 

Colores mucho más cálidos encontramos en las siguientes banderas, que vienen a ser reflejo de la situación tropical de sus países, muy lejos de las iglesias de madera noruegas o del hielo de Finlandia. En la región que ahora visitamos no hay mención a religiones, pero sí una importante carga histórica y cultural, que une a estas tres naciones: Ecuador, Colombia y Venezuela tienen banderas muy parecidas.
Las coincidencias en las banderas vienen de un extinto país que existió entre 1819 y 1831, la Gran Colombia. La bandera de la Gran Colombia combinaba los colores amarillo, azul y rojo en tres franjas horizontales, en la misma disposición que mantienen actualmente Ecuador, Venezuela y Colombia. Un diseño ideado por Francisco de Miranda, que ondeó una bandera con esos colores por primera vez en 1806.
La primera descripción de los colores que poseía la bandera de la Gran Colombia, así como la interpretación del significado de los mismos, se atribuye al político colombiano Francisco Antonio Zea, quien declaró durante su discurso en el Congreso de Angostura de 1819 (congreso en el cual nació la Gran Colombia) lo siguiente:
Nuestro pabellón nacional, símbolo de las libertades públicas, de la América redimida, debe tener tres franjas de distintos colores: sea la primera amarilla, para significar a los pueblos que queremos y amamos la federación; la segunda azul, color de los mares, para demostrar a los déspotas de España, que nos separa de su yugo ominoso la inmensidad del océano, y la tercera roja, con el fin de hacerles entender a los tiranos que antes de aceptar la esclavitud que nos han impuesto por tres siglos, queremos ahogarlos en nuestra propia sangre, jurándoles guerra a muerte en nombre de la humanidad.
Esta explicación tan exaltada de los símbolos se explica por el momento histórico que se vivía en la región, por ello en la actualidad se hace otra lectura de las banderas. De acuerdo a la interpretación moderna de los colores, el amarillo representa la riqueza de la tierra, así como el sol, fuente de luz, y la soberanía, la armonía y la justicia. El azul representa el cielo, los ríos y el océano. Y el rojo significa amor, poder, fuerza y progreso, recordando la sangre vertida por los patriotas para conseguir la libertad. Colores para recordar la historia.
Los países resultantes de la desintegración de la Gran Colombia mantuvieron el diseño en sus banderas y, si bien fueron produciéndose cambios a lo largo del tiempo, en la actualidad podemos reconocer la bandera madre de forma muy evidente.
 
 

En este caso no vamos a hablar de semejanzas en la gama de colores, sino en la utilización de ciertas formas geométricas como símbolo recurrente. En el Este de Asia, varios países utilizan el círculo para representarse. ¿Qué valores y mensajes nos transmite esta forma geométrica perfecta?
Sin duda la bandera más emblemática entre las que utilizan el círculo es la bandera de Japón, llamada oficialmente Nisshōki (bandera del Sol en forma de disco), y más comúnmente conocida como Hinomaru (disco solar). En esta bandera el elemento principal es el círculo rojo, que representa al Sol. No se debe confundir con la Bandera del Sol Naciente, la bandera militar japonesa.
El motivo del Hinomaru fue utilizado ya en las banderas los samuráis, un recurso muy típico en la región y especialmente en este país. El Estandarte Imperial de Japón también tiene diseños circulares, con una flor de crisantemo de dieciséis pétalos dorados, emblema del Emperador.
Japón administró Palaos de 1914 a 1944, un pequeño país insular cerca de Filipinas donde siempre han admirado al País del Sol Naciente, al que le deben mucho en cuanto a desarrollo económico y tecnológico. Quizás por ello algunas lecturas señalan que la bandera de Palaos, adoptada en 1980, es un reflejo de la bandera japonesa. La bandera de Palaos tiene una luna llena de color dorado sobre un fondo azul celeste, y la explicación oficial describe que la luna simboliza la paz y una nación joven, mientras que el fondo representa la transición de Palaos hacia el autogobierno de 1981 a 1994, cuando ganó su total independencia.
En Taiwan (República de China) también se utiliza el símbolo del Sol y del círculo. Desde 1928 el escudo nacional consiste de un disco azul sobre el cual hay un Sol blanco, del que salen 12 rayos que simbolizan los doce meses del año y las tradicionales doce horas chinas. En todos los casos, el Sol simboliza también la libertad.
 

La bandera de Bangladesh fue adoptada oficialmente en el año 1972. Fue usada originalmente durante la Guerra de Liberación de Bangladesh, que estaba compuesta por un fondo verde y un círculo rojo dentro del cual se ubicaba un mapa del país en color dorado. Al ser adoptada oficialmente, ese mapa desapareció con el objetivo de simplificar el diseño. En la actualidad, en la bandera hay un simbolismo muy sencillo: el campo verde representa la abundancia de las tierras del país y el círculo rojo representa al sol sobre el Golfo de Bengala y la sangre de los héroes de la independencia.
En Laos, la versión oficial cuenta que, en la bandera de 1975, el disco blanco simboliza la luna sobre el río Mekong, además de la unidad del país. En esta región del mundo, es muy común representar los valores de la unión y la unidad mediante el símbolo de un círculo.
En el caso del símbolo que preside la bandera de la India tenemos que remontarnos a comienzos del S.XX para conocer su historia. Fue en el año 1916 cuando Pingali Venkayya , un escritor y geofísico indio, diseñó una nueva bandera con la intención de atraer a toda la nación. Mahatma Gandhi le sugirió incorporar un charkha (rueca de hilar) como símbolo de la regeneración económica de la India. Desde ese momento, y también durante el periodo de dominación británica, ese curioso símbolo se mantuvo en los siguientes diseños (en 1921 y 1931).
En 1947 el charkha en el medio fue reemplazado por una chakra (rueda). Según la interpretación oficial de la Asamblea que ese año estableció la bandera oficial del país, el símbolo central es la chakrá ashoka, la rueda de la justicia. La India debía moverse e ir hacia delante, como una rueda, que además representaba el dinamismo de un cambio pacífico.
Viajamos ahora a la Península de Corea, donde terminamos este recorrido asiático y donde también encontramos círculos que tratan de transmitirnos ideas. El más famoso quizás sea el yin-yang que preside la bandera surcoreana (conocida como Taegeukgi). Ese círculo de dos colores mezclados tiene un significado muy estudiado y reconocido: el símbolo rojo (yang) representa la luz y el calor, y el símbolo azul (yin) significa la oscuridad y el frío. Al parecer un prototipo del yin-yang se adoptó ya durante la Dinastía Joseon (1392-1897).
En el caso de Corea del Norte, la bandera adoptada en 1948 también presenta un círculo. Siguiendo la tradición revolucionaria del país, dentro del disco blanco destaca una estrella roja.
 
En el Este de Europa hay varios países que comparten colores en sus banderas. Vemos que el blanco, el azul y el rojo se repiten varias veces, y siempre es disposición horizontal. Son los colores del paneslavismo, un movimiento político y cultural nacionalista, surgido en el siglo XIX, que tenía el objetivo de promover la unión cultural, religiosa y política entre todos los pueblos eslavos de Europa.
El país eslavo por excelencia es Rusia, y su bandera actual, adoptada oficialmente en Diciembre de 1993, refleja estos colores tan representativos de la región, que proceden de mucho antes de la caída de la Unión Soviética. Una bandera tricolor de bandas horizontales similar ya fue utilizada por el Imperio Ruso desde, al menos, el año 1705.
Es conocida la leyenda que cuenta que el origen de la bandera de Rusia se remonta al año 1699, cuando Pedro el Grande visitó los Países Bajos para aprender todo lo posible sobre navegación y construcción de navíos. El Zar, recordando que toda marina que se preciara debía tener una bandera propia, se fijó en la insignia holandesa, de franjas horizontales naranjas, blancas y azules, y decidió copiar el diseño cambiando el color naranja por el rojo, estableciendo así una nueva bandera que sería la de la Armada rusa.
Esta historia tan extendida en Rusia es simplemente una leyenda. Los historiadores han demostrado que años antes, las autoridades rusas ya utilizaban esos colores. Un libro alemán sobre navegación publicado en 1695 ya describía una bandera similar (blanca, azul y roja) que fue izada por la Marina rusa en su primer barco botado: la fragata Oriol.
Según parece, los tres colores tan repetidos en la región provendrían del escudo del Principado de Moscú, en el cual aparece San Jorge con una armadura blanca, montando un caballo blanco, llevando una capa y un escudo azules sobre un fondo rojo.
En el caso de Serbia, la bandera es, en realidad, la enseña rusa invertida. Según la historia, esto se debe a que, antes del Primer Levantamiento Serbio contra los turcos, una delegación serbia fue a Rusia en busca de ayuda. Ésta fue concedida, y la delegación quiso mostrar su reconocimiento pidiéndoles utilizar la bandera rusa como el símbolo militar del país balcánico en las batallas.
Por su parte, la bandera de Eslovaquia está compuesta por las mismas tres franjas horizontales den paneslavismo, con la diferencia de que, en la parte central de la bandera, ligeramente desplazado hacia el borde más cercano al mástil, figura el escudo nacional. Fue adoptada como bandera nacional de la Eslovaquia independiente el 23 de junio de 1939 y se usó hasta 1945, pero no volvió a ser oficial hasta el 1 de marzo de 1990.
La bandera de Eslovenia es exactamente igual que las otras que hemos visto, y además tiene el escudo de armas nacional, consistente en un dibujo del monte Triglav, el pico más alto de Eslovenia, y en dos líneas onduladas azules que representan al mar Adriático y a los ríos de Eslovenia. También podemos apreciar tres estrellas doradas, que fueron tomadas del escudo de los condes de Celje (Grofje Celjski), la gran casa dinástica de fines del siglo XIV e inicio del siglo XV. La bandera actual de Eslovenia fue declarada oficial por la Asamblea de Eslovenia el 24 de de junio de 1991 y fue usada por vez primera en Liubliana el 26 de junio de 1991, un día después de la declaración de independencia de Eslovenia.
 


Cambiamos de región y también de colores y símbolos. En la costa Este de África, frente al gran Océano Índico, la milenaria historia de países como Mozambique o Zimbawe se ha traducido en banderas muy características de esta zona del mundo, con motivos fácilmente vinculados a las sabanas y a la vida de los aborígenes africanos.
Para empezar, los colores. El amarillo de la tierra y del Sol, el negro de la piel, el verde de las acacias, el rojo de la sangre. Colores duros y a la vez vivos, muy llamativos. No se encuentran estos colores en Europa, donde las banderas son más frías (recordemos el blanco y el azul del Norte y del Este del Viejo Continente). Aquí, en África, las banderas no transmiten ese frío.
En 1980 Zimbabwe terminó de diseñar su bandera. Una repleta de significados. Los colores, bien diferenciados, simbolizan la geografía e historia del país. Verde y amarillo para la agricultura y la riqueza mineral, rojo por la sangre derramada en las guerras de liberación colonial, y negro en representación de las etnias nativas africanas. A la izquierda, sobre un triángulo blanco que simboliza la paz, destaca la estrella roja de la lucha revolucionaria.
Aunque sin duda el elemento diferenciador de esta bandera es el pájaro dorado que hay sobre la estrella. Se trata del Ave de Zimbabwe, una escultura de piedra tallada que se encontró en las ruinas de la antigua ciudad de Gran Zimbabwe. Esta estatua es el emblema nacional de Zimbabwe, y probablemente represente un águila volatinera.
En el caso de Uganda, los mismos colores (rojo, negro, amarillo) acompañan a otro símbolo curioso: una elegante grulla. Adoptada en 1962, la bandera de Uganda se acuerda del que es el pájaro nacional.
 
 


La bandera nacional de Mozambique es quizás la que más sorprende de todas. Adoptada en 1983, es la única bandera del mundo que representa un fusil moderno (se trata de un AK-47). La bandera está basada en la del Frente de Liberación de Mozambique FRELIMO, y esconde varios mensajes. En cuanto a los colores, el verde representa la riqueza del suelo (fauna y flora), el amarillo las riquezas del subsuelo (minerales preciados), el negro es el continente africano, el rojo recuerda el combate del pueblo contra el colonialismo, y el blanco simboliza la paz.

No es una paradoja que el símbolo blanco de la paz conviva en una misma bandera con un AK-47. Según la explicación oficial, el dibujo de este fusil representa la determinación del pueblo de Mozambique para proteger su libertad. Al fusil le acompañan un libro, símbolo de la educación, y una azada, acordándose de los trabajadores (principalmente campesinos y agricultores). Junto a todos estos símbolos y colores, la estrella amarilla nos recuerda la solidaridad del pueblo y la creencia en el socialismo.
 


La bandera nacional de Swazilandia fue adoptada el 6 de octubre de 1968. El color azul representa la estabilidad, y el amarillo los recursos naturales del país. En el centro de la bandera, sobre fondo rojo que representa las batallas en tiempos históricos, un escudo y dos lanzas representan la defensa de Swazilandia contra sus enemigos. El color del escudo (blanco y negro) representa la convivencia pacífica entre las comunidades negra y blanca.

Es una bandera muy parecida al Estandarte del Rey, una bandera en la que, además de varios símbolos africanos como escudos o coronas tradicionales, podemos ver la imagen más representativa del continente: un león.
 
Los colores panárabes son el rojo, el negro, el blanco y verde. Fueron utilizados por el rey de Hiyaz (actualmente parte de Arabia Saudita) en la bandera que enarboló durante la llamada Rebelión Árabe contra el dominio turco en 1917.
Se cree que cada uno de los cuatro colores panárabes representa a alguno de los familiares del profeta Mahoma que ocuparon el poder a lo largo de la historia de la conquista islámica. Así, el blanco sería el color del estandarte de Qusay, y se considera el color de los Omeyas de Damasco. El rojo fue utilizado por el segundo sucesor de Mahoma, Omar, y posteriormente se identificó con la rama religiosa de los jariyitas, predominantes en los estados del Golfo Pérsico. También ha sido siempre el color de los guardianes de La Meca, los hachemitas, actualmente la dinastía reinante en Jordania. Desde el siglo XII fue adoptado por los turcos otomanos.
El negro es el color que cubre la Kaaba, la Piedra Negra objeto de veneración y peregrinación en La Meca. Fue la insignia de la dinastía Abasida y de los almorávides. Y finalmente el verde está considerado como el color propio de Mahoma, por ser el de su turbante, que agitaba en el combate para animar a los suyos, y es el que comúnmente se identifica con el islam en su conjunto. Más propiamente, es el color con el que se identifica a la dinastía Fatimida, que llegó a gobernar sobre todo el Norte de África.
Tanto Kuwait como los Emiratos Árabes Unidos adoptan estos cuatro colores de manera diferente en su disposición, pero similar en su diseño: banderas de tres bandas horizontales acompañadas por una cuarta barra vertical a la izquierda.
El caso de Jordania es el único que incorpora un elemento diferenciador: una estrella de siete puntas que simbolizan los siete versos de la primera sura del Corán, además de aludir a la unidad de los pueblos árabes.
Similar a todas estas banderas es la de Palestina, un Estado no reconocido pero que lucha por su total soberanía. En 2011 la bandera palestina ondeó por primera vez en una organización internacional, con motivo de su admisión en la UNESCO. Es una bandera exactamente igual que la de Jordania, pero sin la estrella blanca en el triángulo rojo.




Seguimos nuestro viaje, y nos desplazamos ahora hasta las aguas al sur del Océano Pacífico. El recuerdo del Imperio Británico es constante en esta zona del mundo, donde la famosa Union Jack, la bandera inglesa (una combinación de las cruces de los santos patronos de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda del Norte) , está presente físicamente en las banderas de hasta cuatro naciones soberanas e independientes.
La Bandera de Tuvalu fue instalada cuando el país se independizó de Kiribati en 1978. Como la mayoría de las naciones miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones, la bandera posee un fondo azul con la Union Jack en la esquina superior izquierda. Las 9 estrellas representan las 9 islas que componen el archipiélago de Tuvalu, si bien el posicionamiento de las estrellas no es geográficamente el mismo al de las islas.
En el caso de Fidji, la bandera es exactamente igual que la de su vecino Tuvalu, pero sustituyendo las estrellas por el escudo del país. El gobierno ya ha anunciado su intención de cambiar la bandera nacional.
El país más grande de la región, Australia, tiene una reconocida bandera en la que, sobre un fondo azul oscuro, destaca la constelación de la Cruz del Sur, formada por cuatro estrellas blancas de igual tamaño y una más pequeña, organizadas exactamente como aparecen en el firmamento. Además, bajo la bandera del Reino Unido aparece una gran estrella de siete puntas, conocida como la Commonwealth Star, que representa a los seis estados originales del país y la séptima por los territorios y futuros estados de Australia.
La bandera que sigue siendo utilizada hoy en día en Nueva Zelanda fue introducida en 1869, aunque no fue adoptada oficialmente hasta 1902. Se ha propuesto en diversas ocasiones cambiar la bandera neozelandesa para adoptar un nuevo diseño, con el argumento de que la bandera actual ignora el legado maorí y de los otros pueblos de la nación. Entre noviembre de 2015 y marzo de 2016 se están llevando a cabo dos referéndums sobre este asunto.
En Septiembre de 2015 por fin se dieron a conocer los diseños finalistas para sustituir a la bandera de Nueva Zelanda. La idea, que fue presentada por el primer ministro John Key, es reemplazar la actual insignia (que recuerda demasiado su pasado como colonia británica) por un símbolo más neozelandés. Todos los diseños, con excepción de uno, tienen el símbolo nacional: el helecho de plata. El llamado kaponga en el idioma morí  es una especie de helecho endémico de Nueva Zelanda.
El concurso público se inició con 10.292 diseños, y ha terminado con cuatro finalistas. Un proceso histórico para el mundo de las banderas, y que supone un atrevido e interesante proyecto de involucración de la ciudadanía en los asuntos importantes. Al fin y al cabo, una bandera es el símbolo de la gente, y ha de tener la aprobación de la gente.

El 15 de Septiembre del año 1821, Centroamérica se independizó del Imperio Español. La bandera del nuevo Estado que se formó, llamado Provincias Unidas del Centro de América, es la madre de muchas de las actuales banderas que ondean en la región. Este país de nombre tan largo y existencia tan breve (Provincias Unidas del Centro de América fue un Estado desde el 1 de Julio de 1823 hasta el 22 de Noviembre de 1824) adoptó una sencilla bandera de dos franjas horizontales de azul claro entre las cuales quedaba una franja blanca albergando un curioso escudo. Este fue el nacimiento de un diseño que se mantendría hasta la actualidad.
Tras un proceso constituyente, se creó un nuevo país, la República Federal de Centro América, que mantuvo la bandera hasta su disolución, en 1839. A partir de entonces, y tras varios intentos fallidos de establecer un Estado centroamericano unido y fuerte, los países que fueron naciendo adoptaron banderas que recuerdan inevitablemente el estilo de la bandera madre.
Honduras adoptó su propia bandera en 1866, y Guatemala hizo lo propio poco tiempo después, en 1871, diferenciándose de los anteriores diseños al colocar las tres franjas en vertical. Se intentó así representar las características geográficas de la región, siendo las dos barras azules el Océano Pacífico y el Mar del Caribe, respectivamente. En el centro, entre las dos masas de agua, quedaba un pedazo de tierra en que Guatemala se representaba con un escudo. Esta misma lógica se utiliza para las otras banderas de la región.
Ya durante el S.XX surgieron otras banderas del mismo diseño: Nicaragua (1908) y El Salvador (1912). Mismos colores y mismo estilo, con mucho protagonismo para el escudo de armas de cada país. Más allá de los valores que intenta expresar cada color (el azul se relaciona con la justicia y la lealtad, mientras que el blanco hace referencia a la pureza y la integridad), el verdadero mensaje de estas banderas se encuentra en su corazón, en la parte central.
Los escudos de latinoamérica son muy llamativos y elaborados. Varias ideas se recogen en las coloridas pinturas decimonónicas, que nos hablan de historia, valor, grandeza y exaltan el nacionalismo. En las banderas de Nicaragua y El Salvador hay una mención también a la unidad (históricamente buscada en esta región) de los países centroamericanos. Observamos hasta cinco montañas verdes, que son volcanes, representando a Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Costa Rica. Coronando la imagen, un rayo de arcoiris cubre el paisaje, significando la paz que tanto necesitan en esta parte del mundo. Todos los escudos están enmarcados en un triángulo, que puede significar tanto la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, como la separación de poderes.
 
 
No hace falta explicar el porqué de la presencia de tanta agua en los escudos de estos pequeños países, tan influenciados por el océano. Lo que sí es destacable es el curioso gorro rojo que se alza en el centro de varios escudos. Es el mismo gorro que aparece en el Escudo de Argentina, en el Escudo del Ejército de Estados Unidos y en tantos otros emblemas americanos. ¿Qué significa?
Es el llamado gorro frigio, una especie de caperuza cónica, con la punta curvada, y tiene una interesante historia. Se cree que procede originalmente de la región de Frigia, en Asia Menor, y a lo largo de la Historia se observa en distintas representaciones artísticas, desde un mosaico bizantino del S.VI en Rávena donde se ve a los Reyes Magos de Oriente acudiendo a adorar al niño Jesús portando gorros frisios, hasta la época romana, como símbolo de los esclavos liberados. Este gorro fue también utilizado por los asesinos de Julio César y durante la Independencia de Estados Unidos.
Distintos momentos históricos en los que el gorro frigio aparece como símbolo, especialmente recordado en el famoso cuadro de Eugène Delacroix, con la alegoría de la Libertad portándolo mientras guía al pueblo francés.
Durante el S.XIX el gorro frigio se consagra definitivamente como símbolo internacional de la libertad y el republicanismo. Durante los procesos de independencia de países americanos, varios adoptaron este símbolo para sus banderas y escudos, como: Paraguay, Bolivia, Colombia, Cuba, Haití, Nicaragua, El Salvador y Argentina.
 
Viajamos ahora a una región muy diferente del mundo: la costa del Golfo de Guinea, en el Oeste de África. Repasando el mapa de banderas, inmediatamente nos fijamos en la casualidad que supone el uso de los mismos tres colores en tantos países vecinos. El rojo, el verde y el amarillo se repiten en hasta siete naciones de esta región. Vamos a intentar conocer la historia de este curioso hecho.
En 1957, Theodosia Okoh, mujer de Estado, diseñó la bandera de Ghana, que sería el primer país del Oeste de África en adoptar estos tres colores. El éxito del diseño sencillo, con tres barras y sin escudos ni símbolos, rápidamente influyó en otros países. Tan sólo unos meses después, en 1958, Guinea copió la idea y utilizó los llamados colores panafricanos para su bandera.
Según la explicación oficial que se da en Guinea, la adopción de esos colores se basa en las siguientes ideas: el rojo fue adoptado en homenaje de quienes murieron en la lucha contra del colonialismo, el amarillo es el símbolo del oro guineano y el sol africano, y el verde representa los bosques y la agricultura del país. En general, la utilización de los colores panafricanos sí tiene una explicación común en todos los países con banderas parecidas: el rojo recuerda la sangre del colonialismo, el amarillo refleja el brillo del Sol y de los recursos minerales de esta región, y el verde representa a los pastores y a la esperanza.
Camerún adoptó su bandera en 1957, Malí en 1961, Guinea-Bissau en 1973 y Benin en 1990. En el caso de Ghana, Camerún y Guinea-Bissau, las banderas incluyen además la ‘estrella negra africana’, símbolo de la libertad del continente, y que podemos encontrar en otros países africanos como Yibuti, República Democrática del Congo, Burkina Faso, Sao Tomé y Príncipe (que también tiene los colores panafricanos), Togo, Somalia… etc.
Históricamente, los colores panafricanos tienen su base en la bandera etíope, una de las más antiguas del continente africano. El esquema tricolor de la bandera es muy antiguo, anterior a la creación del estandarte del Imperio de Abisinia. La primera bandera oficial etíope de la que se tiene constancia es del año 1897, tras la Batalla de Adua, y también se componía de estos tres colores.
De forma curiosa, podemos observar que los colores panafricanos también están presentes en muchas banderas de América, así como en territorios europeos de ultramar. En países americanos como Dominica, Granada, Guayana Francesa, Guyana, San Vicente y las Granadinas, Surinam o Jamaica, muchos esclavos que no pudieron volver a sus hogares convirtieron esos territorios en su nueva patria, reivindicando los colores que les hacían recordar su casa: África.
 
 

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