viernes, 4 de noviembre de 2016

La Unión Europea: El poder Ocasional



Que la política exterior de la UE es la suma de los intereses de los países miembros es alto sobradamente sabido. Ese es para muchos el lastre más importante de los 28, incluso después del TUE de Lisboa en 2007. Y esta circunstancia hace que la UE pierda pie en esta carrera. En el actual orden mundial, donde no hay hegemones claros, surgen de la crisis económica líderes claros, como los BRICS, que dirigen sus respectivas regiones, y que quieren contar en las grandes decisiones internacionales. Su crecimiento económico posibilitó su nacimiento como países emergentes, y aprovecharon su potencial monetario para situarse como referentes internacionales en lo político y lo estratégico. China y Rusia son los claros ejemplos. Mientras tanto, la UE sigue sin aprovechar su enorme potencial y pierde pie con respecto de estos líderes regionales, además de EE.UU. Mientras que se sigue teniendo en cuenta a la UE en materia económica, donde los 28 delegan importantes responsabilidades en el Consejo o en la Comisión (el debate del TTIP es el ejemplo claro), la consideración sobre las materias PESC o PESD son observadas desde un punto de vista más laxo, ya que todos saben que las decisiones en estas materias, también en la acción exterior, necesitan de un consenso especial de los países miembros, y que existe la posibilidad de veto[1]

La economía no es suficiente para poder llevar los valores de la UE al resto del mundo, sobre todo aquellos países que son un riesgo para la seguridad de los europeos, entendida la seguridad no solo como la llegada de yihadistas, sino como la provisión de alimentos o energía. Al Soft Power que vende la UE le han salido serios competidores, que llevan la misma seguridad económica, o más,  para que puedan prosperar sin exigir a cambio gobernanza, derechos humanos o democracia. Otro elemento que posibilita la falta de política exterior de la UE surge de la reflexión siguiente: los países de la UE también están considerados como los mayores donantes de ayuda humanitaria del mundo. Los países, no la UE. Ni siquiera para un asunto tan determinante existe una posición global, ya que la llamada diplomacia clásica sigue operando en el inconsciente colectivo de los diferentes países.

La economía por sí sola no garantiza nada; le falta una diplomacia fuerte con una sola voz, apoyada por un aparato militar potente. Tal es el caso de EE.UU y, últimamente, de Rusia[2], a pesar del veto europeo y estadounidense por la crisis de Ucrania; China también controla estos tres aspectos que le confieren el título de hegemón regional. Precisamente, tal y como relata el autor del artículo[3], Ucrania ha sido uno de los pocos momentos en los que la UE ha hablado con una única voz en el ámbito internacional desde la PESC. A pesar del TUE de Lisboa, la política exterior de la UE sigue teniendo muy poco peso.

Existe un antes y un después de los noes de Francia y Holanda[4] a la Constitución Europea. En ésta se ponían las bases para una verdadera unión política. A pesar del no a la Constitución Europea, el TUE de Lisboa de 2007 pretendió sustituirla, pero no lo consiguió. Es cierto que se aprobó una presidencia permanente del Consejo y una figura de ministro de Asuntos Exteriores (el Alto Representante), pero ésta es una competencia compartida entre la Unión y los estados miembros[5]. También se refuerza al Parlamento Europeo. Es decir, se crea un legislativo fuerte, se hacen propias las competencias económicas pero no se crea un ejecutivo potente. Sin duda la actitud de países como Reino Unido, Alemania o Francia impiden una unidad política mayor en la UE, ya que piensan que la defensa de sus intereses irá mejor por sí mismos. Sin embargo esta afirmación es cortoplacista e incierta, ya que las amenazas que vienen son tan globales que se necesita la anuencia de una superestructura como la de la UE para poder superarlas. Nueve países[6] de la UE no forman parte de la Unión Económica y Monetaria. De todos ellos, la única moneda que compite con el dólar o el euro es la libra esterlina, aunque esta última cotiza por debajo de la estadounidense y la europea. 

Son razones históricas las que hacen que Reino Unido sea tan euroescéptico; sin duda el británico ha sido uno de los tres imperios que han existido en el mundo, al menos para el neo estructuralista Inmanuel Wallerstein[7]. Pero a pesar de estar en condiciones para controlar situaciones de carácter internacional de manera aislada, resulta beneficioso para cualquier país formar parte de la UE según el principio de la racionalidad de la cooperación de Robert Axelrod. Hoy el milagro europeo pende de un hilo, concretamente con el referéndum británico de permanencia en la UE que se celebrará en 2017. Un “Brexit” podría marcar la salida de otros países como Austria o República Checa de manera inmediata. Y esta situación se da a pesar de las condiciones ventajosas que Reino Unido tiene en la UE[8].

Tanto la ONU como la OTAN forman parte de las decisiones que los 28 han ido tomando a este respecto. Después de la guerra fría y la caída de Muro de Berlín, la geoestrategia mundial cambió radicalmente. Naciones Unidas tenía el mandato de convertirse en la sociedad de naciones que Inmanuel Kant diseñó en su opúsculo “La Paz Perpetua”[9]. Y aunque no haya conseguido serlo, muchas de las contiendas internacionales se siguen solucionando en el seno de su Consejo de Seguridad. La OTAN representa el poder militar de buena parte del mundo; en concreto de 22 de los 28 miembros de la UE. ¿Por qué hace falta una estructura militar propia entonces? Como excusa resulta razonable en el cortoplacismo al que me refería hace un momento. Pero, tal y como refleja Jan Techau en su artículo[10], la gestión de la crisis de los refugiados sirios ha puesto en entredicho la capacidad de los países del primer mundo para ayudar a solucionar una crisis humanitaria de primer grado. Lógicamente, las dudas y falta de acción de la UE han generado desconfianza internacional sobre ella; si ni siquiera en este asunto de tanto calado humanitario han dejado de prevalecer los intereses nacionales de los países, ¿qué se puede esperar, hoy día de la acción exterior de la UE?

La política europea de vecindad (en adelante PEV) desarrollada desde el denominado Proceso de Barcelona de 1995, se consolidó como una forma de llevar los valores a las fronteras sur y este de la UE, a la vez que se controlaban, desde la prevención, las amenazas. Para los vecinos del Sur de la UE, se generaban importantes ayudas económicas a cambio de participar de sus mercados de manera prioritaria, además de influir en su gobernanza a través de los valores de la UE (democracia, derechos humanos); Pero la PEV puesta en marcha oficialmente desde 2003 no ha funcionado. Injerencias propias (Francia con la Unión por el Mediterráneo de 2008), la crisis económica y las primaveras árabes cuestionaron claramente este sistema de partenariado. No en vano, la UE negocia con gobiernos dictatoriales y autocráticos, al que envía gran cantidad de dinero, para mantener unas relaciones económicas privilegiadas y un cambio de gobernanza que nunca ha llegado.

La UE debe mantener su estatus de poder hegemónico regional. Pero ya no es atractiva para los países de las fronteras SUR y ESTE. Como ya dijimos, muchos terceros estados compiten con la UE en mantener unas relaciones estables (China, Rusia, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait, entre otros). De hecho en 2015 se ha producido una discrepancia entre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo sobre este asunto. La UE no quiere renunciar a la implantación de sus valores, que por otro lado son universales, pero los países receptores están recibiendo ayuda sin la presión de aceptar “imposiciones” morales y socio-políticas. Por ello la UE de hoy se esfuerza en mantener una relación privilegiada con EE.UU; también al revés puesto que el título de hegemón mundial ya no existe y EE.UU se esfuerza en mantener su candidatura (sólo de esta forma se entiende la campaña que el Presidente Obama ha puesto en marcha en Reino Unido para que se mantenga en la UE[11]). Quizá EE.UU., sabiendo de esta debilidad, esperemos que coyuntural, de la UE, se empeñe en la firma del TTIP[12], del que sabemos oficialmente poco y que pone en cuestión a la mismísima Organización Mundial del Comercio (en adelante OMC) en diferentes áreas como la sanitaria[13].

Si la UE se desdibuja en sus relaciones bilaterales, en las organizaciones supranacionales como la OSCE, en el G7, G8 o G20 y deja de influir en el mundo de manera decisiva, se corre el riesgo de volver a tener un mapa geopolítico de bloques en vez de valores. Por ello, sin renunciar al Soft Power, a la implantación de los valores, la UE debe caminar inexorablemente a la unión política en una posición de fuerza dentro del multilateralismo actual.



[1] La mayoría cualificada, o doble mayoría,  que funciona desde el 1 de noviembre de 2014 establece que para las propuestas de la Comisión Europea o de la Alta Representante debes ser aprobadas por 16 de los 28 países cuando representen al 65% de la población de la UE. Por otro lado, existe una minoría de bloqueo cuando así lo hacen cuatro países que representen el 35% de la población de la UE.
[2] Ya sea como país o a través de la Organización de Cooperación de Shangai o de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva.
[3] Jan Techau: Strategic options for Europe, the occasional power. Carnegie Europe. 18 diciembre 2015. Página 2, párrafo 4.
[4] Referéndums celebrados el 29 de mayo de 2005 en Francia y el 1 de junio de 2005 en Holanda.
[5] La PESC y la PESD son competencia compartidas especiales.
[6] Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Croacia, Hungría, Polonia, Rumanía, Suecia y Reino Unido. https://www.ecb.europa.eu/euro/intro/html/map.es.html
[7] Wallerstein dice que, en la historia del mundo, tres imperios han controlado al 100% y en algún momento tanto la PRODUCCIÓN AGROINDUSTRIAL, como EL COMERCIO y las FINANZAS: HOLANDA en el siglo XVIII, Reino Unido  en el siglo XIX  y  EE.UU en el siglo XX.
[8] Reino Unido mantiene desde su integración en la CEE en 1973, después de que De Gaulle dejara el gobierno francés ya que era quien vetaba su entrada desde 1961, cuatro cláusulas denominadas opt-out, es decir, cuatro áreas donde su legislación prevalece sobre la de la UE. Estas son: No sumarse a la Unión Económica y Monetaria (no es zona Euro), no forma parte de la zona Schengen, políticas sociales (carta de derechos de los europeos) y el área de seguridad, libertad y justicia.
[9]Kant. La paz perpetua. Tecnos. Madrid. 1985. Sin duda, la obra de Kant adelanta muchas de las ideas sobre las que descansa el mundo de la política internacional hoy día. Conceptos tales como federación de pueblos, derecho de gentes, justicia global y república serían sinónimos de la actual Naciones Unidas como garante del imperio de la ley, el derecho internacional y la democracia.
[10] Ibídem nota 3, página 3, párrafo 6.
[11] El Mundo, 23 de abril de 2016. “El presidente estadounidense, Barack Obama, ha defendido su derecho a inmiscuirse en el debate sobre el referéndum de la Unión Europea alegando la "relación especial" con el Reino Unido y en defensa de los intereses americanos”.
[13] La OMC alerta del TTIP si se incluye el ámbito sanitario.

1 comentario:

  1. Excelente reflexión y certera para permitir un pensamiento propio sobre el entramado CE

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